2025 fue el tercer año consecutivo en que la producción mejillonera no levantó cabeza en Galicia. Tras un 2023 y un 2024 pasados por agua, con cotas anuales que a duras penas superaron las 178.000 toneladas extraídas, todo parecía indicar que el sector podría remontar y dejar atrás la escasez de bivalvo en 2025… pero no.
La ola de biotoxinas marinas que obligó a cerrar a cal y canto el grueso de las rías gallegas durante la recta final del año ha golpeado con tal fuerza a los bateeiros que ha lastrado un balance que prometía ser mejor hasta el mes de octubre, cuando el gremio acumulaba una cosecha de 146.850 toneladas, un 15% más que un año atrás. Ese parcial se vio afectado por el frenazo a la actividad en noviembre y diciembre, cuando solo se extrajeron 30.780 toneladas de mejillón, 20.500 menos, por las medidas implementadas hasta dar por superados los episodios de contaminación y en medio de los temporales.
Evolución del mejillón en Galicia / faro de vigo
Este aumento de la contaminación por biotoxinas marinas se debe a «una combinación de factores», tanto climáticos como oceanográficos, que pueden expandir los blooms (estallidos) de toxinas, como se conoce el crecimiento explosivo y descontrolado de microalgas o cianobacterias en el agua, según explica la investigadora del centro vigués del Instituto Español de Oceanografía (IEO), Begoña Ben-Gigirey.
La producción total de mejillón gallego cae así hasta las 177.639 toneladas en 2025, unas 1.200 menos que en 2024, según las cifras oficiales trasladadas a FARO por la Consellería do Mar. Es el peor dato de la serie histórica del Instituto Galego de Estatística (IGE), que arrancó hace casi 20 años ya, en 2007, y firmó su máximo en 2018 con 278.693 toneladas.
Cambio de tendencia en los últimos meses
A juicio de la Xunta, esta nueva caída debe analizarse «con perspectiva y no como un síntoma de la crisis estructural». «El cambio de tendencia se produce en los últimos meses del año, cuando la presencia de toxinas en el medio marino obligó al cierre del mercado y a la interrupción de las extracciones en un momento muy importante para los productores de mejillones, debido al habitual aumento de las ventas relacionado con las fechas navideñas», explican fuentes del gobierno regional.

Recolección del mejillón en Galicia / faro de vigo
«Esta circunstancia no parece responder a problemas internos en la cadena de producción, sino a un factor ambiental externo e impredecible que condiciona directamente la comercialización de los mejillones«, aclaran: «Un episodio negativo de carácter biológico y circunstancial».
La importancia del mejillón es trascendental para la acuicultura gallega y española, habida cuenta de que esta especie, producida en su práctica totalidad en Galicia, es la que permite a España ser líder del sector acuícola de la Unión Europea. A este respecto, desde la Consellería do Mar remarcan que «la caída observada no debe interpretarse como una pérdida de capacidad productiva», puesto que el mejillón que no se extrajo y vendió en noviembre y diciembre no se perdió, sino que se ha comercializado en el inicio de 2026, una vez han reabierto los polígonos.
Esta especie, producida en su práctica totalidad en Galicia, es la que permite a España ser líder del sector acuícola de la Unión Europea
De hecho, la producción se ha incrementado más de un 33% en el primer trimestre del año, por encima de las 57.500 toneladas frente a las 43.325 toneladas de los primeros tres meses de 2025.
Irrumpe el mejillón chileno
Mientras el mejillón gallego retrocede, el chileno continúa abriéndose paso en la comunidad, que el año pasado importó choritos valorados en cerca de 73 millones de euros, un 9% más. Conscientes de la situación del sector, los bateeiros gallegos reforzarán con inteligencia artificial su sistema predictivo de producción para anticiparse mejor al impacto del cambio climático.
Un proyecto impulsado por Opmega para tener un mayor control sobre las condiciones ambientales de las 579 bateas de sus socios, el 16% de las 3.583 estructuras de este tipo repartidas por las rías gallegas, y optimizar la eficiencia del cultivo.













