Puerta del Príncipe para David de Miranda tras un nuevo idilio con un gran ‘Secretario’ de El Parralejo… y con Sevilla

Casi un año después de abrir por primera vez la Puerta del Príncipe por primera vez, a la misma hora, David de Miranda se asomaba de nuevo al Guadalquivir para salir en volandas por la puerta más codiciada de Sevilla y con una sonrisa que no le cabía en el rostro… Ni en el alma.

Volvía el torero onubense a pisar la Maestranza con la misma seguridad de siempre, con el cuchillo en la boca y arrimándose como un jabato. Ahí sabe tocar la fibra porque no se mueve aunque le pase un tren por encima porque su segundo lo arrolló varias veces.

Pero si para más inri se repite el idilio con esta plaza y con ‘El Parralejo’, la misma ganadería que le dio el triunfo entonces, pues ya las palmas por Huelva (por bulerías) se desquician entre los arcos maestrantes y todo sabe a ‘Huelvanía’, a campiña y a sierra.

El año pasado fue ‘Hojalatero’ y este año el destino le tenía preparado a un buen ‘Secretario’ con el séptimo cartel de ‘No hay billetes’ en lo que va de feria. Y claro, así las cosas ruedan mejor.

El primer quite de David de Miranda por gaoneras fue toda una declaración de intenciones de lo que vendría después. Antes de cuajar su primera faena, ese toro puso en apuros al picador Paco Félix tras un violento arranque que lo empotró contra las tablas y arrollar al banderillero Fernando Pereira, que casi se queda sin taleguilla.

Pero después David supo abrirle los terrenos para explotar su cadenciosa embestida con el público totalmente imantado en su faena desde los primeros genuflexos marca de la casa por el apoderamiento de Enrique Ponce. Sobre todo cuando subió los decibelios al natural.

David de Miranda, en la faena de muleta en Sevilla.


David de Miranda, en la faena de muleta en Sevilla.

Salvador López Medina

Ahí fue cuando atornilló las zapatillas y le arrancó una tanda muy templada por ese pitón izquierdo que marcó un punto de inflexión y ya no bajó el nivel. Sí la mano, lo que le permitía ligar las tandas y llevárselo hasta el final de la cadera. Uno de ellos fue sublime e hizo rugir la plaza, al igual que con un cambio de mano excelso.

Los naturales a pies juntos finales con el cartucho de pescao de Pepe Luis terminaron de poner a todo el mundo de acuerdo. Se fue detrás de la espada como si se le fuera la vida, la misma que se le fue a ‘Secretario’, que murió como tienen que morir los toros bravos: despacio y en la boca de riego de la Maestranza.

La presidenta, Macarena de Pablo Romero, se hizo un Matías -el presidente de la plaza de toros de Bilbao- y sacó los dos pañuelos blancos a la vez y el azul para premiarlo con la vuelta al ruedo.

Las palmas por Huelva comenzaron a sonar antes de que saliera el sexto, lo que denotaba las ansias por ver triunfar de su paisano… y lo consiguió con ‘Corralero’, un bello ejemplar burraco que a punto estuvo de meterle el pitón cuando lo lanceaba por verónicas.

Ya con la muleta comenzó con unos ayudados por alto que no admitían rectificación y no lo hizo Miranda. Sus pupilas emitían fuego porque ‘Corralero’ empezó a meter la cara en su muleta con nobleza por ambos pitones.

Las ajustadas manoletinas finales hicieron rugir la plaza porque se las pegó en los terrenos del toro y casi sale arrollado de nuevo.

Y ya sí, otra estocada hasta los gavilanes, le abrió definitivamente la Puerta del Príncipe al de Trigueros en otra tarde que también quedará marcada a fuego en su carrera.

Sobre todo cuando el año que viene le exija a José María Garzón más dinero y una tarde más, como mínimo, tras cortar diez orejas en sus últimas cinco citas.

Toreo caro de Diego Urdiales

Y en medio del éxtasis, Diego Urdiales dio un recital de toreo caro, de toreo muy de verdad, que debería haber sido premiado por una oreja, que el palco no concedió.

Diego Urdiales pega una trincherilla en Sevilla.


Diego Urdiales pega una trincherilla en Sevilla.

Salvador López Medina

A medida que fue avanzando el trasteo fue ganando acople y hubo muletazos sueltos de mucho empaque y con ese concepto tan propio y tan del gusto de Sevilla, que sin embargo este miércoles de feria no ha sabido reconocerle al de Arnedo.

Con el que abrió plaza, un toro encastado y con mucho carbón, no llegó a estar cómodo el riojano, a pesar del esfuerzo por llevarlo largo y acabó amontonándose.

Emilio de Justo torea con la muleta en Sevilla.


Emilio de Justo torea con la muleta en Sevilla.

Salvador López Medina

Emilio de Justo se llevó el lote menos potable dentro de una buena corrida de El Parralejo en su conjunto. Su primero fue a menos, aunque le tragó lo suyo al principio de la faena y consiguió cogerle la medida sin gran resultado.

Con el quinto, muy parado, fue imposible el lucimiento en una tarde que el destino le tenía guardada a David de Miranda para seguir cambiando su sino. Desde luego, esta nueva Puerta del Príncipe le sigue abriendo los caminos.

Fuente