El 12 de diciembre de 2025, Narger Mohammadi, activista iraní por los derechos humanos y ganadora del Premio Nobel de la Paz en 2023, fue detenida por la policía de la República Islámica en la ciudad de Mashhad, al noreste del país persa. Fue arrestada por criticar a las autoridades del clero durante una ceremonia fúnebre, y dos meses después, en febrero de 2026, fue enviada sin previo aviso a una prisión en la ciudad de Zanjan, al norte de Irán. Donde apenas ha podido recibir dos visitas de su familia: la primera el pasado 29 de marzo, y posteriormente el 11 de abril de este año.
Dos visitas que, según denuncia la Asociación Iraní Pro-Derechos Humanos en España (AIPDHE), se dieron después de que Mohammadi fuera condenada en febrero a seis años de prisión por atentar contra la seguridad nacional y a otro año y medio por propaganda contra el sistema islámico de Irán; en medio de una creciente preocupación respecto a su estado de salud.
De hecho, la Premio Nobel de la Paz lleva ya 130 días en la prisión de Zanjan y durante este periodo su salud parece haberse deteriorado considerablemente. Especialmente tras sufrir un paro cardiaco el pasado 24 de marzo por el que perdió el conocimiento y, según denuncian la organización y su familia, estuvo más de una hora inconsciente.
Debilidad creciente
«Ella se ha debilitado gravemente y ha perdido peso de manera significativa. Narges se encuentra recluida en una sala junto a prisioneras acusadas de asesinato y ya ha sido amenazada de muerte en varias ocasiones por estas reclusas», denuncia su hermano, Hamidreza Mohammadi, quien describe su condición física como «crítica».
Incluso, en el comunicado publicado por AIPDHE se llega a señalar como responsable de este suceso al equipo médico de la prisión de Zanjan. En palabras del hermano de la activista iraní, el cardiólogo que trató a Narges consideró que los medicamentos prescritos por el médico general de la prisión «fueron factores que provocaron el ataque cardiaco«, y se negó a recetar nuevos medicamentos o iniciar cualquier tratamiento «sin la opinión del médico tratando y de confianza de Narges en el Hospital Pars de Teherán».
De esta forma, incluso con el riesgo de que este episodio pueda repetirse, y pese a las reuniones con el vicefiscal General del país y con una delegación de la Medicina Forense, Narges Mohammadi continúa detenida «en una de las prisiones de mujeres más inseguras de Irán, sin acceso al tratamiento médico que necesita«.
Política de eliminación
Todo ello como parte de lo que AIPDHE y el hermano de Mohammadi consideran «una política de eliminación de los opositores encarcelados» que desde hace años la república islámica lleva a cabo al provocar enfermedades graves en los reclusos, «y en paralelo, privandolos de los tratamientos médicos necesarios». «Hace 4 años, Baktash Abtin, poeta, escritor y cineasta, encarcelado por ‘delitos’ de ‘propaganda contra el Estado’ y ‘acciones en contra de la seguridad nacional’ perdió su vida en la prisión debido a la falta de atención médica necesaria (…) Por esto, existe un profundo temor en la opinión pública iraní de que el las autoridades penitenciarias de la República Islámica quieran llevar a cabo este mismo plan con Narges», relata la organización en este comunicado publicado el mismo día en que la nobel de la paz cumple años.
Suscríbete para seguir leyendo
















