La regularización extraodinaria de inmigrantes, que este lunes ha dado el pistoletazo de salida con el proceso para iniciar los trámites, está disparando los fraudes y las estafas pese a que la petición de cita previa es grauita para una de las 400 oficinas habilitadas en España: 30 oficinas de la Seguridad Social; 371 de Correos y cinco oficinas de Extranjería en Madrid, Alicante, Valencia, Almería y Murcia.
«Puedo reservarla por ti. El pago se realizará después de reservar la cita. Te costará entre 50 y 60 euros», dice un vendedor de citas por WhatsApp al ser requerido por una para iniciar los trámites en la provincia de Barcelona. Al instante envía el pantallazo de una cita para este mismo lunes a las 16.10 en una oficina de Correos de L’Hospitalet de Llobregat.
En las oficinas de La Farga de L’Hospitalet, cientos de personas con cita previa hacían fila esta misma mañana para iniciar los trámites. Algunos incluso habían pasado la noche en el centro comercial habilitado para realizar las gestiones. En Alicante, tal y como ha comprobado este periódico con otro reventa, las citas oscilaban entre los 25 y 30 euros.
Conversación con uno de los miembros de las mafias que revenden citas para el proceso de regularización de migrantes. / EL PERIÓDICO
Pese a que el Ministerio de Seguridad Social, Migraciones e Inclusión ha insistido en los últimos días que todos los trámites son gratuitos, el desconocimiento y la incertidumbre por hacer el trámite cuanto antes está haciendo que muchos inmigrantes caigan en las estafas, algo común durante los ultimos años en la gestión administrativa de trámites de extranjería.
Peticiones de asilo, solicitud de Tarjetas de Identificación de Extranjeros (TIE), del NIE o renovación de papeles se han convertido en un caldo de cultivo para las mafias, que operan con bots informáticos para hacerse con todas las citas y «colapsar» el sistema, como vienen denunciando abogados especializados en Extranjería, la Comisión Española de Ayuda al Refugiado (CEAR) y UGT.
Con el sistema prácticamente copado por estos ‘hackers’ informáticos, los inmigrantes se ven obligados a acudir a un mercado negro donde el precio varía por lo pronto que se tendrá la cita o la demanda que haya de ellas en ese momento. Su venta se realiza por multitud de canales, desde grupos de Facebook o Telegram de inmigrantes a Wallapop o Milanuncios, o incluso en locutorios.
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