El mercado de invierno del Oviedo dejó, desde el primer día, más dudas que certezas en el entorno azul. El club cerró enero con solo tres incorporaciones (Nico Fonseca, Thiago Borbas y Thiago Fernández) después de afrontar la ventana con la necesidad evidente de reforzar, sobre todo, la parcela ofensiva. En el propio entorno del club se admitió que la plantilla llegaba corta de talento para la exigencia de Primera, pero la jornada del cierre pasó sin movimientos de última hora. La sensación que quedó fue la de un mercado escaso y de poco vuelo competitivo. Dos meses y medio más tarde, con 31 jornadas disputadas, los números permiten juzgar aquel mercado. Y el balance es desigual.
El que más ha participado es Nico Fonseca. El centrocampista acumula 14 partidos, 674 minutos y 7 titularidades, con 0 goles y 0 asistencias. Su aportación ha sido más funcional que diferencial: presencia física, trabajo en la base y continuidad en las rotaciones, pero sin transformar al equipo ni dar un salto visible en la creación. Lo que sí es cierto es que parece haberle quitado el sitio a Colombatto.
El caso de Thiago Borbas es mucho más pobre. El delantero uruguayo apenas suma 3 partidos y 23 minutos, sin goles ni asistencias. Es, con diferencia, el fichaje de menor peso de los tres y, hasta ahora, una incorporación prácticamente invisible. La excepción, y probablemente el único refuerzo que hoy permite defender parcialmente aquel mercado, es Thiago Fernández. El argentino ha ido de menos a más y ya presenta 10 partidos, 464 minutos, 5 titularidades y 5 asistencias, cifras que le convierten en el fichaje de invierno con mayor influencia directa en la mejora ofensiva del equipo. Se ha afianzado en el once y atraviesa su mejor momento desde su llegada, precisamente después de una larga inactividad por lesión. Es el único de los tres que ha logrado alterar de verdad la dinámica ofensiva del Oviedo.
Por eso, a la pregunta de si el Oviedo mejoró con el mercado invernal, la respuesta admite matices. Sí ha habido una mejora parcial, sobre todo por el crecimiento de Thiago Fernández y por los minutos que está teniendo Fonseca. Pero no puede hablarse de un mercado que haya elevado claramente el nivel general del equipo, porque Borbas no ha contado y Fonseca, aunque útil, no ha tenido impacto transformador.
El juicio inicial del oviedismo no ha quedado desmentido por los hechos. Aquel mercado que muchos recibieron como escaso sigue ofreciendo argumentos para la desconfianza. Solo Thiago Fernández ha conseguido, por ahora, dar algo de brillo.











