«Tengo el poder, llegó la hora y voy a hacerlo. Tengo el poder, ¿quién eres tú para romperlo?. Quien quiera pararme, no podrá». Se escuchó de fondo el tema de Manuel Carrasco, mientras el presentador del acto gritaba «Gibraleón es socialista, Gibraléon defiende lo público» en el Pabellón Municipal de Ferias de este municipio de Huelva que lleva tres mayorías absolutas consecutivas del PSOE. Nada se hace al azar en un mitin: el cantante onubense hizo una encendida defensa de los servicios públicos en su discurso como Hijo Predilecto en la última gala del 28F. Y ha sido Carrasco la banda sonora para calentar al personal que abarrotó el recinto para este primer acto público de Pedro Sánchez junto a Maria Jesús Montero en la precampaña del 17M con el lema «Defiende lo público».
El discurso de la candidata se centró en alertar sobre el desmantelamiento de los servicios públicos y a hacer una enmienda a la estabilidad que pregona el presidente de la Junta en su estrategia de separarse de Vox cuando pide el voto con la clave «estabilidad o lío». «Estabilidad para el PP es más de lo mismo. Hemos visto los acuerdos a los que se llegan en otras partes de España, aquí no hace falta ni que lleguen a esos acuerdos para tener las mismas políticas», expuso Montero.
Cuando quedan 28 días para que se abran las urnas, la movilización que se ve en estos actos ilustra la tensión en los partidos. En Huelva, este domingo la energía ha dominado los discursos que han prologado a la de la candidata socialista: el de la alcaldesa, Lourdes Martín Palanco, y el de la vicesecretaria general, María Márquez, cabeza de lista por Huelva, «mujeres poderosas», en palabras de Montero. Un mitin que se celebra apenas unas horas después de que, junto al brasileño Lula da Silva, Pedro Sánchez haya liderado, desde Barcelona, una alianza de países en defensa del derecho internacional y en contra de los métodos de Trump.
En Huelva, la tierra que se llevó el mazazo más duro del accidente de Adamuz, con 29 víctimas de los 46 fallecidos y decenas de heridos, no hubo mención alguna a esta tragedia por parte de ninguno de los que subieron al atril.
Defensa de los servicios públicos frente al «desmantelamiento»
María Jesús Montero centró su intervención en una defensa cerrada de los servicios públicos como garantía de igualdad y de estabilidad social, frente al «desmantelamiento» que atribuyó al Gobierno andaluz del PP. La dirigente socialista contrapuso dos modelos: el de unos servicios públicos fuertes, capaces de proteger a la mayoría social, y el de una derecha a la que acusó de deteriorarlos mientras gobierna sin necesidad de pactos.
La candidata socialista quiso subrayar que los servicios públicos son mucho más que una estructura administrativa. «Somos clase media porque tenemos servicios. Somos clase media porque no tenemos que guardar en el banco dinero por si llega la enfermedad. Somos clase media porque nuestros hijos pueden ir a estudiar a la universidad pública», afirmó.
Y enlazó esa idea con una reivindicación política del diálogo y los acuerdos. Apenas 72 horas después del acuerdo alcanzado en Extremadura entre el PP de María Guardiola y Vox, «hemos visto los acuerdos a los que se llega en otros lugares de España», Montero sostuvo que en Andalucía el PP gobierna con una mayoría de estabilidad que interpreta como «un cheque en blanco», sin necesidad de negociar ni de buscar compromisos con quien piensa distinto.
Montero cargó contra la privatización de la sanidad y recordó su plan sanitario: prometió que su primera decisión si llega a la Presidencia de la Junta será «garantizar que nadie espere más de 24 horas para ser atendido por el médico de familia», además de fijar un máximo de «30 días para hacerse una prueba diagnóstica» y de «4 meses, 6 meses para ser intervenido». Y recordó a las afectadas por el fallo en los cribados de cáncer de mama, como Antonia, vecina de Huelva a la que aludió directamente: «Es la mayor negligencia que ha tenido nunca un sistema sanitario en este país», del que dijo, todavía no se han dado las explicaciones necesarias.
«No queremos gobernantes que se pongan de perfil»
Y en la semana en que se ha aprobado el decreto para la regularización de inmigrantes, que afectará a unas 60.000 personas en Andalucía, Montero defendió que estas personas que «conviven entre nosostros» y sostienen sectores esenciales de la economía y de los cuidados. «Cuidan de nuestros mayores, se hacen cargo de nuestros hijos, recogen las cosechas del campo, trabajan en la construcción», enumeró, antes de ligar esa defensa con la propia memoria andaluza de la emigración: «Andalucía fue un pueblo emigrante y quería los mismos derechos cuando llegaba al lugar de destino que tenían los de allí». Para la dirigente socialista, se trata de una cuestión de «dignidad» y de reconocimiento a quienes buscan «un puesto de trabajo» e integrarse en la sociedad de acogida.
Montero extendió ese reconocimiento «a los sindicatos, a los empresarios y al Papa», al reivindicar dirigentes «con criterios, gobernantes firmes, que tengan palabras, que sean capaces de plantar cara ante las amenazas internacionales» y no líderes que «se ponen de perfil». Varias comunidades del PP han anunciado recursos contra esta medida del Gobierno, mientras el Ejecutivo de Moreno ha optado por no criricar de lleno esta regularización -no hay recurso anunciado- pero tampoco bendecirla: «Siempre hemos apostado por una regularización ordenada y legal. Defendemos una inmigración regulada y ordenada. Y no nos movemos de ese posicionamiento viendo el momento en el que se produce ha generado polarizar y dividir».















