Orgulloso, cercano y contundente. Así comparecía Rafa Nadalante los medios de comunicación tras presentar la gran renovación de su museo en Manacor e inmerso en el debate que le vinculaba a una candidatura para la presidencia del Real Madrid. De hecho, el extenista mallorquín ha vuelto a desmarcarse de las informaciones que le relacionaban con Enrique Riquelme.
«Aunque tengo buena relación con Enrique Riquelme, tengo un grandísimo respeto para Florentino, por todo lo que es y lo que ha sido para el Real Madrid«, ha dicho tajante. «No estoy en ese momento ni en esa situación. De aquí en adelante lo que pueda pasar pasará, pero hoy en día estoy con el proyecto de la academia, la fundación, atendiendo a mis sponsors y muchas más cosas que me mantienen ocupado», ha explicado en una multitudinaria rueda de prensa.
Eso sí, ha reconocido que la etapa de Florentino Pérez al frente del club blanco no ha sido perfecta: «Es bueno reconocer que habrá habido equivocaciones y decisiones erróneas, pero no pasa nada después de tantísimo años de decisiones acertadas. Que los socios decidan si siguen confiando o si hay alguna otra alternativa para que sea su presidente».
Nadal se ha querido centrar principalmente en el museo, un espacio del cual destaca que «se ha intentado reflejar» lo que es «desde pequeño hasta hoy», apelando a la parte emocional de los visitantes. El balear, aunque declara que «en la idea principal del museo se tomó un camino diferente» a lo que él quería, no puede esconder, satisfecho del resultado final, que su rincón favorito es la última parte donde se muestra un vídeo inmersivo de sus valores como deportista y persona ya que «la intención era que la gente saliera del museo emocionada».
El manacorí recalcó esa esencia del espacio, mostrar que no ha «intentado ser perfecto ni dar ejemplo nunca», que solo es «especial dentro de una pista de tenis» pero que fuera de ella es una persona «normal que siempre ha intentado hacer las cosas de la mejor manera que sabe». Una normalidad que trasladó a una sala de prensa en la que reconoció que ya de pequeño «acostumbraba a guardar todas las camisetas, zapatos y equipaciones con las que ganaba los torneos», aunque si algo no hay y que se ha quedado para él en su casa es «la camiseta de Federer firmada» con la que le rompió el récord de 81 victorias seguidas en tierra batida.
Nadal también repasó su retiro como tenista profesional y ha sido contundente al ser preguntado sobre si echa de menos el tenis: «No, es una página cerrada ya que llegué al límite de mis posibilidades, no mentales, pero sí fisicas». El legendario deportista, además, añadió que cerró la etapa «con el convencimiento de que se tenía que cerrar» y, reiteró, que no le echa de menos porque su lugar «ya no está ahí».
El extenista, por ende, se mostró orgulloso de cómo y cuándo cerró su carrera como jugador profesional porque, según él, hizo lo que es como persona; «intentarlo hasta el final y disfrutando». Ahora, Nadal está centrado en su academia y su fundación, aunque reconoce que su centro en la vida «son los hijos». El manacorí sacó su lado más tierno y familiar señalando que ser padre «es lo mejor» de su vida, aunque bromeó con el momento del nacimiento de su primer hijo: «La gente dice que es el momento más emocionante de su vida, pero yo estaba bastante asustado».













