¿Pensábamos que no iba a ser difícil? Hace un mes si decimos que vamos a estar a cuatro puntos jugando en casa lo firmábamos

Desde que llegó David Navarro al Real Zaragoza se ha mantenido invariable en su discurso tanto en público como en privado. Cada partido es una final y la resolución de la salvación llegará al final, no antes, y por eso se afana tanto el trabajar también el aspecto mental. Los últimos partidos, especialmente las dos derrotas ante el Mirandés y el Córdoba, han sido palos duros, «dos bofetones», pero el preparador aragonés no siente que ante el Ceuta sea «la última bala» para la salvación.

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