Amancio Ortega cumplió 90 años el pasado 28 de marzo. A diferencia del 80 aniversario, cuando se le pudo ver visiblemente emocionado en un paseo por la sede central de Inditex con su hija menor y actual presidenta, Marta Ortega, durante un flashmob en el que participaron cientos de empleados, esta vez se impuso la discreción en la celebración. Es marca de la casa y de él particularmente. Zara, cabecera del grupo textil gallego, nació en 1975 y hasta 2001 no hubo una foto oficial de su fundador con motivo de la salida a Bolsa. De sus manos y la colaboración de buena parte de su familia nació un gigante mundial que facturó en su último ejercicio fiscal más de 39.800 millones de euros, con un beneficio de 6.220 millones, 163.047 personas en plantilla y una red global con 5.460 tiendas. Como primer accionista con el 59,3% del capital, Ortega se embolsará este año una nueva remesa récord de dividendos por importe de 3.235 millones de euros. ¿Su destino? Entre otros, su vertiente como inversor inmobiliario a través de Pontegadea que le ha llevado a convertirse en el mayor casero del mundo.
En su otra faceta como empresario del ladrillo, el magnate ha construido otro imperio que reúne más de 200 propiedades valoradas en unos 25.000 millones de dólares, alrededor de 21.200 millones de euros al cambio actual, según el informe que acaba de publicar la revista Forbes, donde Ortega aparece siempre en los puestos de cabeza de las personas más ricas del mundo.
Es un líder que va de récord en récord. Como en la reciente adquisición del edificio de Canada Post en Vancouver, un enorme centro tecnológico alquilado a Amazon. La transacción alcanzó los 850 millones de dólares (720 millones de euros), una cifra inédita en la historia del sector inmobiliario en Canadá. En total, según la recopilación realizada por Forbes en documentos corporativos, registros de la propiedad, los comunicados de prensa de las operaciones y dos bases de datos de actividades inmobiliarias, Ortega invirtió unos 3.000 millones de dólares (2.542 millones de euros) en engordar su cartera en 10 ciudades de 8 países haciéndose con siete bloques de oficinas, dos hoteles, dos activos industriales, un complejo comercial de lujo y una torre de apartamentos, además de la participación del 49% en PD Ports, la firma británica de control de puertos con 11 instalaciones en el país y 1.400 trabajadores.
Los otros dos conglomerados inmobiliarios más valiosos del mundo están en manos dos hombres que sí hicieron carrera en el ladrillo. Son Harry Triguboff, promotor australiano de 91 años que levantó una fortuna primero dirigiendo una flota de taxis y luego con la constructora Meriton: su cartera supera los 19.600 millones de euros; y Donald Bren, estadounidense, propietario y presidente de la corporación Irvine Company (16.300 millones de euros).
Principales activos
Junto al Canada Post de Vancuver, las adquisiciones de mayor cuantía de Pontegadea son el Royal Bank Plaza de Toronto, en Canadá también, con 776 millones de euros; el The Post Building, actual emplazamiento de la consultora McKinsey en Londres (665 millones); el Troy Block de Seattle, en EE UU (627 millones); y El Adelphi, en Londres (604 millones).
A la espera de conocer los resultados de 2025, el grupo Pontegadea —incluidas las ramas inmobiliarias y de inversiones empresariales— logró un beneficio de 9.322 millones de euros en 2024, un 17,3% más que el ejercicio anterior. Superó los 110.600 millones en activos tras un alza del 9,3%. Su facturación medró cerca del 9%, hasta los 43.125 millones.
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