Peter Magyar, líder del partido Tisza, gana las elecciones en Hungría y destrona a Viktor Orbán. Europa Press Archivo.
En toda Hungría se respiraba una atmósfera distinta. Un aroma a cambio que iba consolidándose a medida que transcurrían las horas de una intensa – pero histórica – jornada electoral. Desde los datos de participación hasta el resultado final de unas elecciones que dictan sentencia a más de tres lustros de Viktor Orban. Hungría respira tranquila. También la Unión Europea. A buen seguro correrá el champán en los despachos de Bruselas para celebrar la caída del Caballo de Troya de Donald Trump y de Putin en el territorio Schengen. Peter Magyar, el candidato liberal del partido Tisza, se ha alzado con la victoria, espoleado por una participación prácticamente inédita tras la caída del comunismo en el país –un 77,8% de movilización -, y abre una nueva etapa en un país que dice adiós a 16 años de extrema derecha.
No ha habido insinuaciones de “conspiración” como dos días atrás. No ha hecho falta. El régimen iliberal de Viktor Orban graba su fecha de caducidad en este 12 de abril. El todavía primer ministro húngaro admitía la derrota con el escrutinio aún por concluir y felicitaba al que será su sucesor, el opositor Peter Magyar. El candidato de Tisza ha arrasado este domingo con 16 años de ultraconservadurismo y ha cerrado la puerta del que es hasta la fecha el patio trasero de Estados Unidos y Rusia en la Unión Europea. Una victoria – la de Magyar – cosechada tras lograr una mayoría parlamentaria de dos tercios (obtiene 136 escaños) y propinar una “dolorosa” derrota para el ultranacionalista.
El premier húngaro telefoneó a su adversario con poco menos del 40% de los sufragios por contar para felicitarle. Poco después, comparecía ante sus seguidores para admitir el desastre. “El resultado de las elecciones, aunque todavía no está completo, está claro”, señaló ante los suyos en la sede desde donde seguía el escrutinio. “No se nos ha otorgado la responsabilidad y la oportunidad de gobernar”, continuaba, mientras trataba de levantar la moral de sus tropas y se comprometía a preservar su servicio a la nación: “Nunca nos rendiremos”.
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