A las ocho de la mañana atracó en Gijón el crucero ‘Ambition’ con 1.750 personas entre pasaje y tripulación. Allí le esperaba un equipo del servicio de Sanidad Exterior, dependiente del Ministerio de Sanidad, que realizó una inspección al buque antes de autorizar el desembarque de los viajeros. Y es que el crucero se vio afectado por un bote de gastroenteritis que llevó a su confinamiento en la localidad francesa de Burdeos tras el fallecimiento de un viajero de 92 años. Posteriormente, se confirmó que su muerte no tenía nada que ver con el brote vírico que empezó afectando a unas 80 personas para bajar luego a 30. Ahora los casos activos bajan de la veintena.
En Gijón se replicará el mismo operativo que tuvo lugar en La Coruña, donde el crucero atracó el sábado, y que acabó con el permiso para que los viajeros pudieran bajar a tierra. Tanto para pasear por la ciudad como para coger los autobuses que les llevarían a alguna de las excursiones programadas. La previsión es que lo mismo acabe ocurriendo en Gijón; de hecho están preparados los autobuses que trasladarán a los cruceristas desde El Musel al entorno del Museo del Ferrocarril como punto de encuentro en la ciudad.
La situación sanitaria del buque hizo que ayer se mantuviera una reunión entre la Delegación del Gobierno, la Autoridad Portuaria , el Ayuntamiento de Gijón, el Gobierno del Principado de Asturias, Capitanía Marítima, las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, la consignataria del buque y la Terminal de Cruceros para coordinar la llegada del barco.
El plan establece que una vez atraque el buque –operación autorizada tanto por Capitanía Marítima como por la Autoridad Portuario– los servicios de Sanidad Exterior accederán al interior para una inspección rutinaria y análisis de situación que permita comprobar que se cumplen los protocolos de seguridad y salud pública. Solo después de esa inspección podrán bajar los viajeros.
24 horas muy malas y no tocar mucho con las manos
Muchos de los viajeros que ayer desembarcaron en La Coruña agradecieron salir a tierra y poder disfrutar de un día normal de sus vacaciones. Una alegría mayor aún en quienes habían sufrido el norovirus, como Pauline, que narraba su experiencia a «La Opinión de La Coruña», del mismo grupo editorial que LA NUEVA ESPAÑA . «Me sentí realmente mal durante 24 horas y estuve aislada pero lo peor ya ha pasado. Nos han atendido a la perfección, han mantenido una vigilancia muy atenta y nos han informado de mantener ciertas precauciones en el exterior, como no tocar mucho con las manos. Ahora me encuentro a la perfección, de hecho, agradezco salir a tierra y disfrutar del día. Queda viaje por delante», explicaba.
Para la mayoría de los viajeros, los que no enfermaron, las únicas complicaciones derivadas del brote fueron la exigencia de lavarse mas a menudo las manos y tener cuidado con lo que tocaban. Quienes sí tuvieron gastroenteritis limitan el impacto a 24 horas de gran malestar y la mala sensación que deja haber enfermado durante el periodo de vacaciones.
Tras su jornada en Asturias, el crucero partirá a las seis de la tarde de El Musel con destino a Bilbao. La Delegación de Gobierno de Asturias ha lanzado un mensaje de tranquilidad concretando que la situación del crucero «está monitorizada y se están aplicando todas las medidas para garantizar la seguridad del pasaje, del personal portuario y de la población».
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