La economía en general y el mercado laboral en particular lo tenían aparentemente todo en contra en 2025. Fue un año muy condicionado por las tensiones geopolíticas y la presión arancelaria impuesta por EE UU, «aunque su impacto resultó menor de lo previsto», recuerda el Servicio Público de Empleo Estatal (Sepe). Lo que va de 2026 echa leña al fuego de la incertidumbre. El precio del petróleo se ha disparado a la temida cota de los 100 dólares por barril por la guerra en Oriente Próximo, un golpe para la inflación que ha llevado a los gobiernos europeos a reactivar medidas para mitigar las consecuencias entre las familias y las empresas. En este contexto, España mostró una vez más su resiliencia con un incremento del Producto Interior Bruto (PIB) del 2,8%, el doble que la zona euro; y las afiliaciones a la Seguridad Social alcanzaron las 21,7 millones. Se crearon 526.000 puestos de trabajo, el 41% de todos los nuevos empleos en la UE.
El organismo dependiente del Ministerio de Trabajo prevé que la tendencia al alza en la ocupación se mantenga al menos hasta 2028, cuando el país llegará a 23,4 millones de cotizantes. A la vista de la evolución de las altas y de las contrataciones realizadas entre enero de 2022 y diciembre de 2025, el Sepe identifica las siete comunidades donde se darán los mayores incrementos del empleo en los tres próximos años. Entre ellas, Galicia. El resto son Madrid, Andalucía, Comunidad Valenciana, Cataluña, Murcia y Canarias.
A Galicia le afecta de lleno el llamado «empleo de reposición»: la necesidad de cubrir vacantes generadas por las salidas del mercado laboral, fundamentalmente como consecuencia de la jubilación. «Este fenómeno se enmarca en un contexto de envejecimiento demográfico acusado, común al conjunto de la UE, pero especialmente intenso en el caso español», señalan los técnicos, que calculan que alrededor del 80% de los puestos generados en la próxima década serán por esta causa, frente al 20% vinculado al propio crecimiento neto de la actividad económica. «Esta circunstancia introduce un reto estructural para el mercado de trabajo —avisan—, al incrementar las dificultades para cubrir determinadas vacantes y reforzar la necesidad de anticipación en materia de formación, cualificación y atracción del talento».
Relevo generacional
El relevo generacional será muy importante, según el Sepe, en sanidad, administración pública y educación, «por ser sectores con mucha diferencia entre el número de personas de entre 51 y 64 años» respecto a las que van desde los 16 a los 30. Son también las actividades con mayor volumen de afiliados de 60 o más años. Casi 188.000 en el sector público y 170.50 en servicios sanitarios. El comercio minorista se mueve por encima de los 170.000 y en agricultura y ganadería rondan los 161.600.
En la construcción, la hostelería, la industria o el transporte, «la preocupación es aún mayor por la escasez de personal disponible con la experiencia y formación necesarias». «No obstante, se espera que la afluencia de la inmigración contribuya a paliar en cierta medida este problema», señala el documento.
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