La entrega de un piso de obra nueva es uno de los momentos más esperados por cualquier comprador, pero también el inicio de una carrera contrarreloj para dejarlo todo a punto antes de la mudanza. El papeleo, los posibles fallos de construcción o la simple elección del color de las paredes pueden convertirse en un quebradero de cabeza. Para arrojar algo de luz sobre este proceso, Manu, un reciente propietario, ha compartido a través de sus redes sociales los cinco pasos imprescindibles que ha seguido antes de empezar a vivir en su nueva casa. Su experiencia busca servir de guía para otros en su misma situación, evitando sorpresas y optimizando tiempo y dinero.
Alta de suministros: cuidado con la letra pequeña
Lo primero, antes incluso de pensar en la decoración, es dar de alta los suministros: agua, luz e Internet. Manu advierte a los más novatos sobre las posibles trampas de las compañías: «Todas las empresas te van a intentar engañar», asegura. Por ello, lanza un consejo fundamental que puede ahorrar muchos disgustos y dinero a los nuevos propietarios, basado en su propia experiencia con la burocracia inicial de los contratos.
Tramitación gratuita no es lo mismo que alta gratuita»
La gestión de los desperfectos, una tarea prioritaria
El segundo paso es tramitar los desperfectos que pueda tener la vivienda. Aunque reconoce que «tendrás muchas ganas de irte a vivir a tu piso nuevo», Manu recomienda paciencia y estrategia. Aconseja no llevar ningún mueble ni objeto personal para que los operarios de la constructora puedan trabajar sin obstáculos. «Lo mejor es no meter nada para que trabajen de manera fácil y ágil, y ese ha sido el punto diferenciador para que todo vaya mucho más rápido», explica. Gracias a esta decisión, afirma que le han arreglado todos los fallos notificados «en menos de un mes».
Puesta a punto: pintura, limpieza e iluminación
Con la casa vacía, llega el momento ideal para pintar el piso. Según el propietario, un inmueble sin muebles es «un caramelito para cualquier pintor». Esta ventaja se ha traducido en un coste muy ajustado: 240 euros por la mano de obra y unos 120 euros en pintura. Manu ha optado por un tono gris para el salón, el pasillo y su despacho, mientras que para el dormitorio principal y el vestidor ha elegido un color marrón que, según cuenta con humor, «solo mi mujer sabe qué color es».

Tras la pintura, llega la cuarta tarea: una limpieza a fondo, muy a fondo. El joven propietario describe cómo ha limpiado a mano «hasta los embellecedores de los interruptores, puertas, suelos y ventanas». Su motivación no era solo eliminar el polvo de la obra, sino también una cuestión de higiene, ya que por el piso «han pasado muchas personas» durante su construcción. Este paso es clave para sentir el espacio como propio desde el primer día.
El quinto y último consejo es instalar las luces definitivas. Manu no se refiere a colocar bombillas provisionales, sino a tomarse el tiempo para elegir y poner «las luces que te gustan según la decoración». Reconoce que es «una inversión bastante grande al principio», pero considera que este es el mejor momento para hacerlo, con la casa aún despejada. Finalmente, y con un toque de humor, concluye que ya casi tiene el piso listo para empezar a vivir, aunque con un pequeño gran detalle pendiente: «todavía no tengo ni cocina».














