El PSOE no llevará una condena a Marruecos al Parlamento Europeo por la invasión del 30 y 31 de julio como sí hizo hace cinco años tras el asalto de casi 10.000 personas a la ciudad autónoma.
Varios eurodiputados socialistas consultados descartan repetir la estrategia de 2021 cuando se reanuden las sesiones en septiembre, pese a que el ataque a la frontera lo han protagonizado ahora cerca de 80.000 personas.
Entonces se impulsó una resolución en la que se condenaba al régimen alauí por utilizar la inmigración y los menores como «presión política».
Esa resolución fue pactada por populares, socialistas, liberales y verdes sólo 15 días después de la agresión, y salió adelante con 397 votos a favor, 85 en contra y 196 abstenciones. En ese momento, supuso una derrota diplomática para Marruecos.
El debate no gustó en Rabat y el ministro de Asuntos Exteriores marroquí, Naser Burita, acusó al Gobierno de Pedro Sánchez de «europeizar una crisis que es bilateral» entre Marruecos y España.
Lo cierto es que el revés fue duro para el régimen alauí, cuyas técnicas de guerra híbrida fueron rechazadas por casi todo el arco parlamentario en Estrasburgo.
En ese momento, el eurodiputado del PSOE Ignacio Sánchez Amor admitió ante el pleno que le resultaban «preocupantes» las tácticas de Marruecos de recurrir a «formas de presión impropias» ante diferencias políticas.
El texto final también respaldó el ahora ministro de Cultura, Ernest Urtasun, quien, en las filas de los Verdes europeos, censuró las imágenes «deplorables» de niños «desesperados».
Desde Podemos, Miguel Urban acusó a Mohamed VI de «chantaje» y lamentó que se «subcontratase» el control de fronteras a «un régimen sin escrúpulos».
La unión fue total entre los partidos españoles. El eurodiputado del PP Juan Ignacio Zoido mostraba su «rechazo absoluto» al uso de la migración de menores para presionar a un Estado miembro y, desde Ciudadanos, uno de los impulsores Jordi Cañas, recordaba que la frontera española era también la europea y hablaba de una «Marcha Verde infantil».
Sólo Vox se descolgó al considerar que debería incluirse en la resolución la suspensión de las ayudas a Marruecos.
Ahora los socialistas ni se plantean pactar una resolución con otros partidos, ni tampoco presentarla.
Blindar Ceuta
El texto, además de mostrar su «rechazo» a la utilización por parte de Marruecos de «los controles fronterizos y la migración para ejercer presión a los países miembros», recordaba que Ceuta «es una frontera exterior de la Unión cuya protección y seguridad concierne a la Unión».
El documento defendía igualmente la «inviolabilidad de las fronteras nacionales de los Estados miembros».
Además, reiteraba que la posición de la Unión en relación con el Sáhara Occidental debe basarse en «el respeto a la legalidad internacional, de acuerdo con las resoluciones del Consejo de Naciones Unidas».
Ese punto lo subrayó el hoy ministro Urtasun, que ya anticipaba que el problema de fondo «es el futuro del Sáhara Occidental, tras la decisión de [Donald] Trump» de reconocer la soberanía marroquí sobre este territorio a cambio de que Rabat normalizara sus relaciones con Israel.
Casi a la vez, Pedro Sánchez aseguraba que era «inaceptable» que Marruecos «ataque» Ceuta por «discrepancias» sobre el Sáhara y tras el ingreso del líder del Frente Polisario, Brahim Galli, en un hospital de Logroño.
Pero Sánchez cambió de guión y unos meses después pasó a reconocer como más viable el plan de autonomía marroquí que reclamaba Rabat.














