Johan Cruyff, una de las grandísimas figuras de la historia del Barça, marcó un total de 61 goles en partidos oficiales en las cinco temporadas en que vistió la camiseta blaugrana. Se estrenó en su primer partido, el 28 de octubre de 1973 contra el Granada, al que marcó dos tantos, y cerró el círculo el 8 de abril de 1978, también en el Camp Nou y también partido de Liga, en esta ocasión frente al Burgos.
El que fue el último gol de Johan con el Barça se detalló así en la ficha técnica junto a la crónica del partido publicada en nuestras páginas, con la firma de Farreras: “Rexach con cesión final a Cruyff, que sortea a Kresic y también el meta Navarro II en desesperada salida. Un gol de técnica y serenidad”. Fue el gol que hizo subir al marcador el 3-0 definitivo con que acabó el partido. Aquel partido, por cierto, estuvo en gran medida marcado por una reciente derrota en el Bernabéu y también por la baja de varios jugadores, por lesión y enfermedad.
De todos modos, en la crónica en MD, de la actuación de Johan se valoró que “bien pudiera ser calificada de desconcertante. Con jugadas geniales -eso nunca falta en su labor-, actuó posicionalmente casi siempre muy retardado y se aplicó asimismo con notoria modestia y espíritu de servicio a una tarea de marcaje, vigilando al leridano Tarrés que, desde luego, fue el hombre inteligente y de juego profundo de su equipo. Cruyff, en esta ocasión y pese al excepcional gol de la firma que nos, ofreció, anduvo muy corto le inspiración en el momento decisivo y malogró tres situaciones de gol clamorosas”. Dicho de otro modo: no fue precisamente su mejor tarde…
Del historial de los 61 goles que Johan marcó como blaugrana (sólo dos de ellos de penalti), destacaron once ‘dobletes’, dos de ellos a un mismo rival, el Las Palmas, y todos menos uno en el Campo Nou. Lejos de casa sólo lo consiguió en Valencia, también el partido de Liga.
¿Fueron pocos, muchos o suficientes sus 61 goles? Difícil valorarlo. En cualquier caso, el fútbol de Johan Cruyff no se valoró por su capacidad goleadora sino por su capacidad de influir, en lo individual y en lo colectivo, en el juego de su equipo. Eso sí: aunque no fue un goleador, para la historia del Barça dejó varias obras maestras, de las que la más recordada sigue siendo sin lugar a dudas la que creó el 23 de diciembre de 1973 con aquel remate que el portero del Atlético, Miguel Reina, sólo pudo seguir con la vista…










