El rancio pastelón eclesiástico

En las postrimerías de esta Semana Santa y después de haber asistido a varias procesiones en el pueblo de mi madre, escuchado saetas y comido torrijas, recuerdo un titular de hace días que anunciaba que una cofradía de Sagunt (Valencia) se negaba a admitir mujeres, amparándose en el pretexto de la tradición y la identidad y arriesgándose, por tanto, a que le fuera retirada la categoría de Interés Turístico Nacional. La Cofradía de la Sangre, que así se llama, desarrolló una votación para decidir si cambiaban o no los estatutos, existentes desde su fundación en 1492, para dejar participar a las mujeres. La mayoría votó «no».

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