Y la NASA hizo historia una vez más. El cohete SLS y la nave Orion con los cuatro astronautas a bordo han despegado a eso de las 00:35 rumbo a la órbita lunar.
Por delante, un viaje de 10 días que servirá como base a la estrategia de la Administración Espacial estadounidense para establecer una colonia en la Luna.
El encendido de los motores y el despegue se han ejecutado de forma nominal. Poco después, según el cronograma estipulado, se han separado los boosters mientras la etapa central continuaba empujando al conjunto..
Ahora mismo y durante las próximas horas, la nave Orion y la segunda etapa de propulsión, denominada ICPS, se encuentran estableciéndose en la órbita de la Tierra con el objetivo de prepararse para la maniobra de transferencia lunar.
Será en este tiempo cuando los astronautas aprovechen para realizar algunas comprobaciones del sistema de soporte vital de la nave y, cuando lleven alrededor de 5 horas en el espacio, la nave desplegará unos pequeños satélites —CubeSats— para misiones científicas.
La maniobra de inyección translunar se llevará a cabo en el día 2 de la misión, después de realizar dos órbitas a la Tierra, y comprenderá uno de los principales hitos de esta misión.
El objetivo primario de Artemis II es probar que la nave espacial está preparada para ejecutar misiones a la Luna, un escenario al que la humanidad no va desde los años 70 y cuyo propósito actual es diametralmente opuesto.
En aquellos años, durante las misiones Apolo, la carrera espacial se basaba únicamente en un viaje de ida y vuelta. Ahora la NASA, con su recién renovada estrategia, pretende establecer una colonia permanente en la Luna.
Como parte esencial de estos vuelos hacia el espacio exterior, la nave Orion es actualmente la única plataforma desarrollada y probada para tal fin.
Los astronautas entrarán en el área de influencia gravitacional de la Luna en el quinto día de misión, donde comenzará una de las partes más delicadas de todo el viaje.
Emplearán esta atracción para ingresar en una órbita lunar en una región entre 6.500 y 9.000 kilómetros de altura respecto a la superficie del satélite, mucho más lejos que los 80 km de Artemis I.
Sin embargo, durante Artemis II se alcanzará el récord de distancia de la Tierra a la que ha volado una misión tripulada, mucho más que lo conseguido durante las misiones Apolo de los años 60 y 70.
Durante esa ventana temporal, los astronautas dejarán de tener contacto con el centro de control de la NASA en la Tierra. Serán, aproximadamente, 40 minutos de desconexión en los que aprovecharán para sacar imágenes de la cara oculta de la Luna.
Una vez completada la órbita a la Luna, la nave realizará las correcciones de trayectoria necesarias para emprender el viaje de vuelta y enfrentarse a la reentrada atmosférica, otro de los momentos más delicados.
Durante la misión no tripulada Artemis I, Orion no disipó de la forma prevista el calor producido por el rozamiento con la atmósfera. Para esta ocasión, la NASA ha modificado la maniobra de reentrada para que la superficie de la nave no experimente tanto estrés térmico.
Si todo sale según lo previsto, los astronautas amerizarán en el océano Pacífico, justo enfrente de las costas del estado de California.













