Carrera contrarreloj para salvar el nudo Mudéjar de Andorra, el buque insignia de prometida reconversión industrial y económica de esta zona de Teruel tras el fin del carbón. La solución se juega en una doble negociación. Por un lado, el Ministerio para la Transición Ecológica y Reto Demográfico trabaja con Endesa para intentar maximizar la potencia de su macroproyecto de energía renovables tras el severo recorte ambiental que sufrido. Por otro, explora fórmulas para dar salida a los megavatios que queden fuera, abriendo la puerta a otras grandes eléctricas y empresas que ya compitieron por este activo energético.
Esos son las principales conclusiones que deja la reunión celebrada este martes en Madrid entre el alcalde de Andorra, Rafael Guía, y la directora del Instituto para la Transición Justa (ITJ), Judit Carreras. Por lo pronto, Endesa tiene de plazo hasta finales de mayo para “optimizar” la declaración de impacto ambiental (DIA), es decir, tratar de alcanzar el máximo número de megavatios posibles dentro de los estrictos condicionantes fijados por el órgano ambiental.
Un margen teórico con condiciones
Sobre el papel, la DIA permite desarrollar en torno a 830 megavatios. Sin embargo, ese umbral está sujeto a cerca de un centenar de condicionantes ambientales —algunos de difícil cumplimiento— que obligan a reforzar la protección de la avifauna, los hábitats esteparios y la Red Natura 2000, con medidas como sistemas de detección y parada de aerogeneradores o programas de seguimiento durante toda la vida útil.
Ese marco ha llevado a Endesa a reducir drásticamente su propuesta. Tras su análisis técnico, la compañía solo considera viables 406 MW, apenas el 22% de los 1.844 megavatios iniciales con los que aspiraba a sustituir la central térmica de carbón de Andorra, cerrada hace casi seis años.
Conviene recordar que la eléctrica se adjudicó en el concurso una capacidad de evacuación de 1.202 megavatios. Sin embargo, su proyecto superaba los 1.800 MW gracias a la hibridación de tecnologías —eólica, solar y almacenamiento en baterías—, diseñada para maximizar el uso de la red. Ese equilibrio es el que ahora salta por los aires.
Negociación abierta con Endesa
Pese al ajuste, el proceso sigue abierto. Endesa mantiene conversaciones con el ITJ para intentar elevar la potencia final del proyecto dentro de los límites de la DIA. “Por lo menos tenemos la certeza de que siguen hablando”, señala el alcalde de Andorra, que se muestra expectante ante posibles mejoras.
El próximo hito clave llegará el 9 de junio, cuando el ministerio deberá otorgar la autorización administrativa previa, que fijará definitivamente la potencia y configuración del proyecto.
En paralelo, el Miteco ya trabaja en un segundo escenario. La capacidad que Endesa no utilice no se perderá. La intención es reasignarla a otros promotores que participaron en el concurso del nudo Mudéjar, evitando así que el recorte se traduzca en un vacío energético e industrial en la zona.
“Esa potencia se quedará en el territorio”, subraya la directora del ITJ, que confirma que se estudian fórmulas administrativas para reasginar los megavatios sobrantes «empleando mecanismos propios de transición justa», lo que abre la puerta a su adjudicación a los siguientes en la lista de candidatos que optaron al nudo Mudéjar.. Eso sí, descartó la celebración de un nuevo concurso.
Entre los aspirantes figuran grandes grupos como Copenhagen Infrastructure Partners (CIP), Naturgy, Iberdrola, EDP-Térvalis, Forestalia o Acciona-Falck Renewables, además de otros actores industriales y financieros. Un escenario que reabre la competencia por uno de los nudos eléctricos más codiciados del país.
Clave industrial y nuevas oportunidades
Desde el Ayuntamiento de Andorra insisten en que lo importante no es solo la potencia, sino su traducción en actividad económica. “Los megavatios son interesantes para cualquier iniciativa empresarial”, señala Guía, que ve en la posible reasignación una oportunidad para atraer nuevos proyectos.
El consistorio ha pedido además que se priorice la vertiente industrial del plan de acompañamiento comprometido por Endesa, clave para la reactivación de la comarca tras el fin del carbón. Entre ellos, figura una fábrica de seguidores solares, una planta de reciclaje de módulos en La Puebla de Híjar, una planta de hidrógeno verde o una fábrica de electrolizadores, entre otros.
Vías para recuperar potencia
A pesar del fuerte recorte, aún existen opciones para recuperar parte de la capacidad perdida. Una de ellas es la repotenciación de aerogeneradores, sustituyendo equipos por otros de mayor potencia. Además, la DIA deja abierta la posibilidad de reconsiderar algunos molinos si cesa la actividad del muladar de Escatrón, aunque este escenario es incierto.
El alcalde no ha ocultado su malestar por la lentitud del proceso. Recuerda que han pasado casi seis años desde el cierre de la central y tres desde la adjudicación del nudo Mudéjar sin que el proyecto haya arrancado. “Se tendría que haber priorizado, porque está en juego el futuro de la zona”, lamenta.
También ha pedido al Gobierno de Aragón mayor implicación y que no cargue toda la responsabilidad sobre el Ministerio, recordando que los informes ambientales se apoyan en criterios autonómicos.
Un desenlace abierto
Desde el ministerio defienden que el proceso sigue en marcha y destacan los 520 millones movilizados en ayudas en la zona. Insisten en que la prioridad es doble: maximizar el proyecto de Endesa y garantizar que la capacidad sobrante no se pierda.
El desenlace se decidirá en las próximas semanas. Andorra vuelve a depender de decisiones que marcarán su futuro. Siete años después del cierre de las minas de carbón, casi seis desde el apagón de la térmica y tres desde la firma del convenio de transición justa y se adjudicó el nudo Mudéjar, ese futuro sigue sin concretarse.
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