‘La isla de las tentaciones 10’ ya ha puesto cara a los solteros que intentarán dinamitar la estabilidad de las parejas en esta nueva edición. El ‘reality’ ha presentado a los ocho hombres que convivirán en la villa de las chicas, un ‘casting’ pensado para mezclar perfiles muy distintos, pero con un denominador común: todos aterrizan en República Dominicana dispuestos a hacerse notar desde el primer día.
Entre los nombres que formarán parte de esta tanda de tentadores aparece Fran, un valenciano de 20 años que trabaja como futbolista y se define con una seguridad total en sí mismo. También está Cristian, malagueño de 29 años, camionero, entrenador personal y nutricionista, que presume de sonrisa y de facilidad para conquistar. Junto a ellos se suma Joan, de Tarragona, estudiante de seguridad privada, que asegura vivir las relaciones con libertad y sin etiquetas.
El ‘casting’ masculino se completa con Luis, empresario grancanario vinculado al mundo de la suplementación deportiva; Amar, paracaidista cacereño que se presenta como un auténtico reto para cualquiera; Charly, dependiente de Benidorm que presume de experiencia y descaro; Sergio, contable malagueño que vende su imagen como un “pack completo”; y Carlos, madrileño, opositor a bombero y ex Mister Madrid, que combina perfil físico potente con humor como arma de seducción.
Telecinco los ha dado a conocer a través de ‘Rumbo a La isla de las tentaciones’, el espacio previo disponible en Mediaset Infinity con el que la cadena ya empieza a cebar el estreno de la décima edición. Con estos ocho solteros, el reality refuerza una de sus claves habituales: elegir rostros con perfiles muy marcados y con frases de presentación diseñadas para provocar reacción incluso antes de pisar la villa.
A falta de ver cómo encajan con las concursantes y qué vínculos terminan generando dentro del programa, lo que sí parece claro es que ‘La isla de las tentaciones 10’ vuelve a apostar por un casting de solteros muy reconocible para su universo. Perfiles jóvenes, mucha confianza, físico como carta de presentación y una idea clara: convertirse en la gran tentación de la edición.
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