El mercado inmobiliario en España atraviesa un momento crítico, y según el economista Gonzalo Bernardos, muchas de las medidas políticas recientes están generando efectos contrarios a los prometidos.
Mientras el mercado de alquiler se dispara, el experto apunta a oportunidades de inversión y modelos que faciliten el acceso a la propiedad, especialmente para jóvenes. Según explica, la gran demanda se concentra en menores de 40 años que cuentan con contratos indefinidos y apoyo familiar para la entrada de la hipoteca.
El economista propone un modelo innovador: que la administración pública venda solo el derecho de vuelo del suelo a los promotores, permitiendo que el precio de la vivienda sea asequible para los jóvenes.
«Inicialmente no compran el suelo, solo el vuelo, y después, a cuotas, pueden llegar a ser propietarios de todo. Esto baja mucho el precio de la vivienda y ayuda al mercado», declara.
Respecto a inversión inmobiliaria, Bernardos señala varias áreas prometedoras en este 2026: la periferia de Murcia, con un sector cárnico y turístico sólido; Rías Baixas, para vivienda turística con revalorización; y Ciudad Real, que se beneficiará de la llegada del AVE a menos de una hora de Madrid, ofreciendo pisos a precio bajo con alta posibilidad de apreciación en 8-15 años.
Además de estas ciudad, destaca que zonas cercanas a Lleida como Borjas Blancas y Alcarrás presentan un mercado virgen, con casi dos décadas sin promoción de obra nueva, lo que genera una necesidad latente de vivienda: «En Borjas Blancas no se ha hecho nada en los últimos 17 años, por lo que la demanda es evidente y los precios pueden mantenerse entre 175.000 y 180.000 euros, con cuotas hipotecarias 250-300 euros más bajas que el alquiler».
El economista también analiza otros sectores del inmobiliario como oficinas, co-working y naves industriales. Explica que Barcelona tiene exceso de metros de oficina, mientras que naves logísticas cerca del puerto o aeropuerto son más caras y escasas. En Madrid, en cambio, el Corredor de Henares ofrece precios más bajos y abundante oferta.
Gonzalo Bernardos advierte sobre los riesgos de sobrevalorar la vivienda: «En poblaciones de 5.000 a 15.000 habitantes, si te pasas de precio, nadie lo compra. La segunda mano está entre 100.000 y 150.000 euros. La cuota hipotecaria de 450 a 650 euros es muy asumible y permite a los jóvenes acceder a su primera vivienda».












