La sequía deja a Hungría a merced de un último reactor atómico de tiempos soviéticos

El conjunto monumental de Budapest a oscuras, una decena de cruceros turísticos varados a orillas del Danubio y cortes parciales de tráfico para proceder a desactivar explosivos de la II Guerra Mundial que afloraron en medio de una sequía histórica: estas son las imágenes que transmiten los medios húngaros, mientras el gobierno de Péter Magyar trata de levantar el ánimo a sus compatriotas con, al menos, la buena noticia de que no habrá restricciones obligatorias ni al consumo privado ni a la actividad empresarial.

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