Ignorar y perder, saber y ganar

Se mostraba rotundo en sus declaraciones futbolísticas Guillermo Almada, entrenador del Real Oviedo, antes del partido contra el Girona: «Tenemos que ganar bien, mal o deficiente». Erraba al explicarse el míster uruguayo. Entiendo que «ganar bien» significa hacerlo con buen juego y dominio de la cosa. Por el contrario, es ambiguo «ganar mal», lo que sea que sea o quiera ser para Almada. ¿Ganar con trampas, ganar invocando al bostezo…? Y ya se me escapa por completo lo que sea que sea o quiera ser «ganar deficiente»: el adjetivo «deficiente» nada pinta en compañía de esos dos adverbios («bien» y «mal») que modifican al verbo «ganar». Deficiente es lo mismo que incompleto, insuficiente, escaso… ¿Tendría sentido «ganamos incompletamente, insuficientemente, escasamente»? Pues no. (Aun así, venció el equipo carbayón).

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