El doctor Juan Font Jaume, reconocido médico odontólogo, que introdujo la ortodoncia avanzada en Mallorca a mediados de las década de los años setenta del pasado siglo, falleció ayer en Palma a la edad de 88 años.
El doctor Font, que había cursado sus estudios de medicina y odontolgía primero en la Universidad de Granada y la especialización en Malmo, Suecia, destacó por los innovadores medios que introdujo en su clínica fundamentada en los tratamientos de ortodoncia, que empezaban a abrirse paso en el campo de la odontología. Su fama, derivada de sus éxitos, pronto rebasó las fronteras de Mallorca extendiéndose rápidamente por España y Europa. El doctor Font compaginaba su trabajo clínico con conferencias en universidades europeas y americanas, convirtiéndose en uno de los especialistas en ortodoncia más solicitados.
Entre sus pacientes hay que citar al rey Juan Carlos, quien invariablemente, en sus vacaciones veraniegas en Marivent, acudía a la clínica del doctor Font, ubicada en la calle 31 de Desembre, para ser atendido de sus problemas bucales, también la reina Sofía fue paciente del doctor, así como numerosas personalidades reconocidas de la política y la cultura.
Juan Font fundó en 1975 la primera clínica exclusiva de ortodoncia en Mallorca; a partir de entonces fue cobrando el mencionado y bien ganado reconocimiento profesional, tanto por sus innovadoras técnicas como por los resultados cosechados. Era miembro de honor del Consejo General de Colegios de Odontólogos y Estomatólogos y de la Sociedad Española de Ortodoncia; premio Costa del Río de la Sociedad Española de Ortodoncia; premio Mateu Orifila de la Academia Médica de las Islas Baleares y premio Joan Calafat al mejor odontólogo, así como otras distinciones que fue cosechando a lo largo de su carrera médica.
Juan Font mantuvo una declarada vocación hacia su profesión, lo que siempre se puso de manifiesto en el trato que dispensaba a sus pacientes, a los que, contando con un nutrido equipo de profesionales, prestaba atención peronalizada sin desatenderse de ninguno de ellos a pesar de tener ya encauzado plenamente su tratamiento. La prueba de ello es que muchos de ellos, ya dados de alta, seguían acudiendo con regularidad a su consulta para ser revisados por el doctor Font, que nunca dejó de interesarse por su evolución. Las técnicas que introdujo en Mallorca han sido asumidas progresivamente por los odontólogos especializados en ortodoncia, cosa que se evidenciaba en todos y cada uno de los reconocimientosd que recibió. Aparte de su indiscutible valía profesional es destacable la calidad humana que siempre tuvo el doctor Juan Font, lo que también le valió el amplísimo reconocimiento social que mantuvo a lo largo de su vida
Ayer concluyó su dilatada existencia. A sus hijos, Blanca, que ha heredado la vocación del padre, siendo ya también reconocida profesional, y Miguel, así como a sus nietos les deja legado humano sobresaliente.
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