«La fuga de escalas y actividad hacia puertos extracomunitarios es un problema para el Puerto de Las Palmas»

El Puerto de Las Palmas afronta la transformación del negocio del bunkering con varias incógnitas todavía por resolver: qué combustibles acabarán imponiéndose, cuánto invertir en nuevas infraestructuras y cómo competir con los puertos africanos sometidos a menores exigencias ambientales. Susana Broco, experta internacional en bunkering y conocedora del desarrollo del GNL y los biocombustibles, analiza los riesgos y oportunidades de una transición en la que, advierte, todavía no existe una tecnología ganadora. En octubre participará en la segunda edición del foro Shipping Canary Islands que celebrará Oneport los días 26 y 27 de octubre en el Hotel Santa Catalina de Las Palmas de Gran Canaria.

Durante su etapa en Galp participó en el desarrollo del bunkering de gas natural licuado y en la preparación del suministro de biocombustibles. ¿Qué tecnología ha avanzado como esperaba y cuál ha generado más expectativas que resultados?

Creo que la preparación del suministro de biocombustibles ha sido la tecnología que avanzó más rápidamente. Quizá porque no exige inversiones ni infraestructuras al nivel del gas natural licuado (GNL). El GNL fue el combustible que más expectativas generó. Hace relativamente pocos años había muchos operadores que lo consideraban el combustible marítimo del futuro y numerosos estudios apuntaban en esa dirección. Sin embargo, debido a la gran inversión en infraestructuras —tanto en los puertos como a bordo de los buques— que exige el GNL, además de otros factores, no tuvo la demanda que se esperaba.

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