El nuevo episodio de violencia en Oriente Medio con el ataque de Estados Unidos e Israel a Irán no solo impacta en el plano geopolítico. También tiene consecuencias personales y emocionales para miles de familias que siguen el conflicto desde el extranjero.
En Canarias, donde reside una pequeña comunidad iraní, la preocupación es constante desde hace meses y se ha agravado en las últimas jornadas, según los testimonios recogidos por la Cadena Ser en Canarias.
La angustia de quienes tienen familia en Irán
Arya Tafreshi, hijo de iraníes y residente en Tenerife, reconoce que lleva más de 45 días sin dormir con normalidad. La posibilidad de un ataque armado era, según explica, un temor recurrente que finalmente se ha materializado.
“Lo primero que hice fue intentar contactar con mi familia para comprobar que estaban bien”, relata. Sin embargo, la comunicación apenas duró unos segundos. Según denuncia, el régimen iraní interrumpe el acceso a internet de forma inmediata tras este tipo de acontecimientos, dificultando que quienes están fuera puedan recibir información directa de sus allegados.
Tafreshi subraya que la situación es compleja tanto para quienes viven los bombardeos sobre el terreno como para quienes los siguen a miles de kilómetros de distancia. La ansiedad, explica, se multiplica cuando no hay noticias.
Entre la preocupación y la esperanza de cambio
Más allá del miedo inmediato, algunos miembros de la comunidad iraní en Canarias interpretan este momento como un posible punto de inflexión político. Tafreshi señala que, mientras se producen los ataques, parte de la población iraní ha salido a la calle con la intención de reclamar un cambio de régimen.
En la misma línea se expresa Erfan Morteza, iraní de 44 años que llegó a Tenerife siendo adolescente. Asegura que, aunque la situación es inquietante, también se vive con cierta esperanza. “Era algo que se veía venir y, en cierto modo, estábamos preparados”, afirma. Define el momento como “agridulce”: marcado por la preocupación, pero también por la expectativa de transformación.
Morteza lleva varios días sin poder hablar con su madre y su hermana. Desde el inicio de los ataques no ha vuelto a recibir información. Confía en que estén refugiadas en un sótano o en un lugar seguro, como medida de protección ante posibles bombardeos.
Canarias, pendiente de la evolución del conflicto
El conflicto en Irán se suma a un escenario internacional ya tensionado en Oriente Medio, con implicaciones diplomáticas y humanitarias de gran alcance.
Para la comunidad iraní en Canarias, la prioridad es clara: recuperar el contacto con sus familiares y esperar que la situación no se agrave. Mientras tanto, viven pendientes del teléfono móvil, con la mirada puesta en Irán y con la incertidumbre como compañera diaria.













