La ruleta del carnaval juega en Santa Catalina

Dicen que lo que pasa en Las Vegas se queda en Las Vegas, pero lo que ocurrió este sábado en Las Palmas de Gran Canaria se escuchó hasta el último rincón de la capital. La ciudad cambió el ajetreo de la rutina por mascaritas y convirtió su Carnaval de Día en un gran casino donde la única moneda válida era una buena parranda. Desde primera hora de la tarde, el Parque de Santa Catalina se transformó en un espacio de encuentro que solo es posible en la ficción: un ejército de Elvis Presley afinaba caderas y patillas, mientras que a pocos metros el papa León XIV, que no pudo resistirse al carnaval y adelantó su visita a Gran Canaria, concedía indulgencias plenarias a quienes prometían no madrugar el lunes.

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