¿Puede llegar a ser Alcaraz el mejor deportista español de la historia?

Lo lógico era pensar, dado el cariz festivo que acompaña al personaje, que Carlos Alcaraz iba a celebrar su primer Abierto de Australia, el séptimo Grand Slam de su carrera, con una descomunal juerga en Melbourne. Esta vez, sin embargo, derrotado por el esfuerzo de la final contra Novak Djokovic y por todos los compromisos posteriores que un éxito así lleva aparejados, llegó a la habitación del hotel pasadas las dos de la madrugada, pasó un par de horas de juegos y risas con su hermano y unos amigos y se metió en la cama.

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