Entre la quedada frustrada y la magia de un Riazor pleno

Riazor ha vivido muchos días de gloria, de esos en los que se corta la tensión en el ambiente y hay un hormigueo en el estómago. Pero sí es cierto que su caída a los infiernos se prolonga en el tiempo y que visitase A Coruña un equipo Champions alimentaba la nostalgia, el recuerdo de esas veladas en las que retaba a los más grandes del Viejo Continente y les hacía caer a la lona. El viento fresco que trajo ese triunfo ante el Mallorca, repleto de canteranos y la única alegría de las últimas semanas, inflaba la esperanza y las ganas de que llegasen las 21.00 horas. Riazor presentó la mejor entrada de la temporada. No hubo quizás ese ambiente previo de siempre al ser día laborable, pero poco a poco las camisetas y las bufandas se multiplicaron y el transporte público y las calles se poblaron de seguidores.

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