Curioso libro este que el autor ha dividido en cinco capítulos variados e independientes, pero con la extraña unicidad de que los cuatro primeros giran en torno a la literatura en Telde, quedando el cuarto, la obra de teatro, Soslayo, en cosa aparte y ya les adelanto que merece nota independiente. Valga decir que, como en toda obra que roza la miscelánea, es difícil para el comentarista hablar de todos y cada uno de los textos, así que elijo hablar del primer capítulo, el dedicado a la misteriosa Hilda Zudán.
La buena y atinada prosa de Victoriano Santana nos atrapa desde el principio con el acertado subtitulo algo es todo cuando nada hay, que resume a la perfección la obra de investigación sobre la poeta teldense realizada por el autor. Auténtica labor detectivesca elaborando teorías y buscando las pruebas y comprobaciones para desecharlas y que termina con más preguntas que las originales y algunas respuestas que incrementan el misterio de Hilda Zudán. Si bien se determina claramente que la protagonista se llamaba en realidad María del Jesús Suárez López y sus orígenes y familia, quedan numerosos interrogantes a los que el autor no encuentra respuesta. Algunos los plantea él mismo y otros son insinuados o se los plantea el lector, ese es uno de los méritos de Santana Sanjurjo, obligar al lector a reflexionar sobre lo leído. Pensemos que la vida de Hilda Zudán, como tal Hilda, son apenas cuatro años, de 1921 a 1924. Cuatro años en los que publica unas ochenta composiciones líricas y prosísticas en un periódico ultra católico. Después cesa toda actividad creadora y reaparece en 1926 como Mireya publicando el libro La novela picaresca y el pícaro en la literatura española. Y después vuelta al anonimato literario. Victoriano recupera el expediente académico y en minuciosa investigación logra reconstruir parte de la vida de María Jesús Suárez López. Pero parte de la vida de María Jesús-Hilda-Mireya, quedará siempre en una oscura gama de grises.
¿Por qué, al terminar su licenciatura, en Granada, no reclama su título a la universidad y espera para hacerlo a los años cuarenta? Ese “descuido” le significará una larga espera para conseguirlo. La administración franquista, la miserable, negará la concesión de ese título argumentando que María Jesús no ha realizado el Servicio Social, especie de Servicio Militar impuesto a las féminas por la dictadura nacional-católica. No será hasta el final de los años cincuenta que esta mujer consiga el certificado que la acredita como licenciada en Filosofía y Letras por la Universidad de Granada. Poco más de este periplo administrativo logramos saber.
Siempre siguiendo la ruta de las cartas y oficios en los que la heroína reclama se le remita el título acreditativo de sus estudios, Santana nos lleva hasta Barcelona para terminar en el colegio Sagrado Corazón de Santa Cruz de Tenerife. Pero si María Jesús, en sus años madrileños fue una activa colaboradora de la Residencia de Estudiantes o de la hermana Residencia de Señoritas, si estuvo vinculada a su paso por Granada con el círculo afín a García Lorca, cómo influyeron esos ambientes y personajes en su obra y su vivir, de eso nada puede decir Victoriano pues pese a sus ímprobos esfuerzos no ha encontrado rastro.
Igualmente no puede informar de lo que vivió María Jesús Suárez López en los años de la Guerra Civil, no está claro si el sangriento golpe franquista la coge fuera de las islas. Lo único cierto es la nota 34 a pie de la página 46: Para unos sola y para otros acompañada por un supuesto nuevo amor, hay quien la ha querido ver en el sur de Francia y hasta en Argelia, pero lo que sí podemos afirmar es de su estancia en el puerto de Barcelona en torno a 1945-46 y su embarque en un buque de bandera italiana que la llevará a Montevideo y Buenos Aires, después de una brevísima estancia en el Puerto de la Luz (…) Una situación anómala en lo que concernía a su documentación le hizo imposible volver a poner los pies en su tan querida Gran Canaria (…) . A partir de ese momento, ni una carta, ni una llamada telefónica, ni siquiera la noticia más vaga sobre la poetisa teldense. Este texto lo reproduce Santana Sanjurjo de la “biografía incompleta” de Hilda Zudán publicada en su momento por Antonio González Padrón. Nuestro autor ha logrado poner algunas fechas en la cronología de la poetisa, cronología fracturada, con cortes, en que la paciencia investigadora de Santana Sanjurjo, logra llenar alguna de las casillas. Pero las preguntas siguen ahí, casi todas sin contestar: ¿Por qué abandonó Hilda-Mireya-María la actividad literaria? ¿Por qué no reclamó su título desde el principio? ¿Cuál fue su actuación en la Guerra Civil? ¿Fue represaliada y por eso no sabemos nada desde 1936 a 1941? Lo que convierte la vida de esta mujer en un auténtico misterio, digno ejemplo de lo que definía como novela policíaca el hoy olvidado Laín Entralgo: El suceso policíaco es la confesión de un radical e inevitable desorden en el alma de los hombres. ¿Cuál es el desorden del alma de Hilda Zudán? ¿Se arrepentía de su obra publicada en El defensor de Canarias, periódico ultra católico? ¿Por qué ni Montiano Placeres ni Saulo Torón ni Fernando González, poetas teldesianos que se dedicaban poemas unos a otros jamás le dedicaron uno a Hilda-Mireya-María Jesús, que se movía en los mismos círculos literarios y sociales que ellos? Santana Sanjurjo la sitúa por medio de un escrito a la Universidad de Granada, pidiendo su título académico, en La Laguna en el año 1941, información que contradirá la de Antonio González citada más arriba. Y comprueba que daba clases, como dijimos antes, en el colegio del Sagrado Corazón santacrucero. ¿Cómo llegó allí? ¿Qué hizo para que el rectorado de la universidad granadina advierta a los colegios oficiales de doctores y licenciados para que no la dejen colegiarse y la persiga por el territorio hispánico con esa advertencia? ¿Por qué ese silencio poético comparable al de Saulo Torón o Fernando González? Podrán comprobar si leen el magnífico libro, tan bien escrito, del profesor Victoriano Santana, que nos hallamos ante una heroína que deja muchas cosas a la imaginación.
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