«Es la segunda vez que me expropian el terreno en 34 años por las obras de la GC-1», explicó este martes Francisco Pulido a las puertas del Ayuntamiento de Telde. Es uno de los diez vecinos afectados por los trabajos previstos para este verano, destinados a la ampliación del cuarto carril de la GC-1 tanto en sentido sur como en sentido norte para descongestionar la vía que cruza la isla. Pulido, con una sensación agridulce, recordó que esta es la segunda ocasión en la que ha sido citado en el Consistorio por el mismo terreno. En 1992, también con motivo de obras en la misma carretera, ya le expropiaron una parte de su propiedad. «Ahora nos expropiarán la que falta», afirmó.
El terreno de Pulido y su familia forma parte de una propiedad familiar que, actualmente, no explotan de ninguna manera. Ubicado en la zona de La Pardilla, en su momento fue utilizado para plantar algunos alimentos, aunque hoy en día ya no se destina ni siquiera a ese uso. «Dentro de lo malo, nosotros no tenemos vivienda en ese terreno. Es solo la parte que queda de la finca inicial que teníamos», continuó el actual propietario. Aun así, desde que tuvo conocimiento de que se iban a ejecutar nuevos trabajos de mejora en la GC-1 ya intuía que volverían a contactar con él para expropiarle lo que quedaba de la propiedad. «Era de esperar», afirmó.
Todos los citados asistieron a la reunión
Pulido es uno de los diez vecinos que acudieron este martes al Consistorio teldense tras ser citados para comprobar la titularidad de los terrenos e iniciar el procedimiento de expropiación. En total, son diez los afectados por esta actuación y todos se presentaron en esta primera jornada. En esta primera citación, sin embargo, no se abordó la cuantía económica que se ofrecerá a los propietarios por los terrenos afectados. Ese asunto quedará pendiente para una próxima reunión, cuya fecha deberá concretarse.
Entrada a La Pardilla cortado desde la GC-1 / Andrés Cruz
Sin embargo, al tratarse de una obra de interés público y general, la expropiación seguirá adelante aunque los vecinos de las zonas afectadas no estén conformes. La familia Hernández es otra de las afectadas por estas obras en la GC-1, aunque, a diferencia de Pulido, nunca antes había pasado por un procedimiento de este tipo.
En su caso, la propiedad afectada también es un terreno y no una vivienda. «Casi todos los vecinos estamos igual, porque la gran mayoría de las expropiaciones afectan a terrenos y no a casas», explicó Hernández. El terreno, heredado por la familia, tampoco tiene actualmente ningún uso, ni sus propietarios contemplaban destinarlo a ninguna actividad en el futuro.
Tranquilidad
«Durante la reunión nos han explicado en qué consiste la obra y cuáles son los procedimientos. Nos han dicho que lo primero que van a llevar a cabo es la entrada a La Pardilla», señaló el vecino, quien aseguró afrontar la situación con tranquilidad. «Yo estoy tranquilo. No me afecta tanto como podría afectar a otros vecinos de la zona», concluyó.
El proyecto de ampliación de la GC-1 es una de las actuaciones más esperadas para aliviar el tráfico y reducir los atascos que se producen en horas punta en la principal carretera de la isla. La intervención, con una inversión de 10 millones, contempla la incorporación de un cuarto carril en ambos sentidos de circulación, con el objetivo de aumentar la capacidad de la vía y mejorar la conexión con los accesos de La Mareta, La Estrella, La Pardilla y Bocabarranco.
Durante el procedimiento de contratación se ha otorgado una mayor puntuación a las propuestas que planteaban una reducción en los plazos de ejecución, así como soluciones técnicas que permitieran realizar aperturas parciales al tráfico durante el desarrollo de las obras. En este sentido, se ha considerado prioritaria la ejecución y puesta en servicio del tramo en sentido sur y de los accesos a La Pardilla, zona en la que se encuentran las propiedades de los afectados.
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