emotiva carta de despedida a la fallecida Rufi Velázquez en Zamora

Hojeo la colección Los sueños de cada uno, que guardo como oro en paño en la sección de antologías de literatura contemporánea de mi biblioteca. En sus páginas encuentro a magníficos jóvenes narradores e ilustradores, convocados sobre el papel por la voluntad de una persona. Ese proyecto, uno de tantos que salieron del inagotable magín y del liderazgo de Rufi Velázquez –y que indudablemente contribuyeron a trenzar lo que quiera que sea hoy la cultura de Zamora–, forma parte de mi memoria como zamorano de la diáspora que, con él, recibía en casa pruebas fehacientes de que seguía habiendo vida a orillas del Duero. Vaya si la había.

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