una habilidad que todo motorista debería tener

Conducir una moto es mucho más que disfrutar de la libertad que ofrecen dos ruedas. Es también compartir la carretera con otros, asumir riesgos y, en caso de emergencia, estar preparado para actuar. Porque cuando un compañero cae, cada segundo cuenta. Y saber qué hacer —y cómo hacerlo— puede convertirnos en ese eslabón vital que marca la diferencia entre un susto y una tragedia.

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