Un problema tan común como frustrante en muchos hogares: las ventanas correderas que no cierran bien y se abren con un simple empujón. La solución, sin embargo, puede ser mucho más sencilla de lo que parece y no requiere llamar a un técnico. Laura Guerrero ha compartido un vídeo viral que muestra cómo arreglarlo en segundos con una única herramienta: una llave Allen.
El vídeo explica que el fallo más habitual se debe a que el tornillo del mecanismo de cierre se ha aflojado con el uso, impidiendo que el cierre enganche correctamente. Otra posibilidad es que la pieza receptora del marco también se haya desajustado. Para solucionarlo, solo hay que asegurarse de que la parte inferior de esta pieza coincida con la parte superior de la pieza de la hoja de la ventana.
Queda enganchada por completo»
Una mano agarra y abre una puerta corrediza de cristal.
El proceso es muy simple: «Simplemente metemos la llave en ese agujerito, apretamos y listo», explica la autora del vídeo. Con este gesto, la ventana «queda enganchada por completo». Este pequeño ajuste no solo soluciona el problema del cierre, sino que también ayuda a evitar corrientes de aire, mejora el aislamiento térmico y acústico de la estancia y, fundamentalmente, aumenta la seguridad, ya que impide que la ventana pueda ser abierta desde el exterior sin pulsar el botón de desbloqueo.
Es un tip fácil y rapidísimo que viene bien tenerlo siempre a mano»

Una mano se extiende hacia la manija de la puerta corrediza.
La propia creadora del contenido lo define como «un tip fácil y rapidísimo que viene bien tenerlo siempre a mano para solucionar el quebradero cada vez que te ocurra, porque con estas ventanas pasa muy a menudo». Y es que los pequeños fallos en el hogar son frecuentes, aunque a veces, como explica el experto en reformas David Sevilleja, el propietario de la vivienda se encuentra con que «se la han liado» en reparaciones que deberían ser sencillas.
Principales causas del deterioro
Más allá de un tornillo flojo, el mal funcionamiento de las ventanas correderas suele deberse a una combinación de factores. La acumulación de suciedad, como polvo y pequeñas piedras en los raíles inferiores, es una de las causas más comunes, ya que bloquea el deslizamiento. Con el tiempo, los rodamientos o ruedas internas también sufren un desgaste natural, se rompen, se oxidan o se deforman, dificultando el movimiento de la hoja.
Otros problemas pueden ser más estructurales. La desalineación del marco debida al asentamiento natural del edificio puede deformar la estructura de la ventana, y el desgaste de las gomas y felpas aislantes no solo afecta al aislamiento, sino que sus restos pueden frenar el desplazamiento. Finalmente, los cierres rotos o desajustados son un fallo directo que impide que el gancho encaje en su hueco.
Guía de mantenimiento y reparación
Para un mantenimiento completo, el primer paso es siempre una limpieza a fondo de los raíles. Se recomienda aspirar toda la suciedad y luego limpiar los canales con agua, jabón y un cepillo pequeño, secando bien la zona al terminar. Si el problema persiste, puede ser necesario sacar la hoja de la ventana, levantándola hacia arriba y tirando de la parte inferior para desencajarla del raíl.
Una vez fuera, se pueden ajustar o cambiar los rodamientos. En los laterales inferiores de la hoja se encuentran los tornillos de regulación, que permiten subir o bajar la altura de las ruedas. Si estas no giran o están rotas, se deben sustituir por unas idénticas. Este tipo de intervenciones son clave en el mantenimiento del hogar, aunque como señala el interiorista José Arroyo, en proyectos más grandes, «una reforma no tarda 4 meses», pero una mala organización puede retrasarlo todo.
Finalmente, es crucial lubricar el mecanismo. Se debe aplicar un spray de silicona o lubricante seco de teflón en raíles y ruedas, evitando aceites densos que atrapan más polvo. Si el pestillo sigue sin encajar, se pueden aflojar los tornillos de la pieza receptora en el marco y moverla ligeramente hasta que el gancho y el cierre encajen a la perfección.











