Celta de Vigo: El sujeto

Uno no es de clubes como el Celta porque quiera, sino porque le ha tocado. Siempre existen excepciones, claro, más allá de nuestras fronteras geográficas y emocionales: por una camiseta que te regaló en Navidades algún familiar excéntrico, por un capricho de dandi adolescente del que ya no has sabido desprenderte, por masoquismo o rebeldía… Hay celtistas de Japón o Tailandia que se escalofrían en Balaídos. Hay celtistas que sienten profundamente esta herencia sin antepasados que lo justifiquen.

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