Raül Balam Ruscalleda, hijo de la gran Carme Ruscalleda, -chef con 6 estrellas Michelin- tocó los cielos de la alta cocina, pero descendió rápidamente a los infiernos debido a las diferentes adicciones que él mismo ha contado este lunes en el plató del programa de Antena 3 ‘Y ahora Sonsoles’.
Mientras madre e hijo crecían profesionalmente, Raül lidiaba en silencio con una presión que no siempre sabía gestionar y que acabó superándole. Fue entonces cuando en la vida del chef apareció el alcohol como una vía de escape a aquel ruido interno de su cabeza. Poco después la cocaína también se apoderaría de su vida, tal y como él mismo ha contado.
Raül Balam y Carme Ruscalleda
«No somos conscientes de que el alcohol es una droga. Es nuestra cultura, es una droga legal que se puede comprar, pero es una de las drogas más peligrosas que hay. Una desintoxicación de un poli toxicómano como soy yo es cortar de raíz y pasar el mono mejor o peor, pero una desintoxicación de un alcohólico puro tiene que ser gradual porque si lo quitas de golpe puede llegar a la muerte», ha empezado contando el hijo de la chef.

Raül Balam y Carme Ruscalleda
El hijo de Carme Ruscalleda ha reconocido que fue su hermana quien vio todo lo que estaba pasando en su vida: «Salí de la ducha y me encontré allí en mi casa a los tres fiscales (su madre, su padre y su hermana) con la cara desencajada», confiesa. En ese momento el chef hizo clic y decidió empezar a poner remedio: «Sentí mucha liberación cuando se enteraron».
Lee también
Sin embargo, antes de dar el paso de ingresar en un centro, Raül también tuvo contacto con otro tipo de drogas: «La primera raya de cocaína fue el 31 de diciembre de 1999. Tenía 25 años, lo probé y dije ‘esto es para mí’, me desinhibió, me hacía más valiente, yo me pensaba que era la hostia en patinete. Hoy, 25 años después, veo a ese Raül y debía ser la cosa más patética del mundo». Después de pasar 3 meses ingresado en un centro de desintoxicación y un año viviendo en un piso tutelado, el chef logró curarse.











