La Coordinadora Ecoloxista d’Asturies adviete que, según los datos oficiales ofrecidos por el Gobierno del Principado de Asturias, los niveles del cancerígeno beceno están completamente disparados en el Ayuntamiento de Oviedo. La capital asturiana presenta los peores datos desde que se instauró la estación de control en la zona de Trubia y la entidad ecologista denuncia que las administraciones responsables «siguen sin tomar medidas al respecto».
Preocupa especialmente la situación en el valle de Trubia. Llevan varios días con unos niveles muy elevados de beceno y en la noche del lunes se alcanzaron los 21,5 microgramos por metro cúbico. Por poner en contexto, el máximo legal permitido en España es una concentración de cinco microgramos por metro cúbico de media anual. «La omisión de responsabilidades ante este problema de salud pública y la falta de un protocolo de actuación es una actitud», apuntan desde la Coordinadora Ecoloxista d’Asturies.
El benceno es una sustancia química incolora, muy volátil y con un olor dulce que se usa para fabricar plásticos, detergentes o combustibles. Está presente en el humo de los coches, en emisiones industriales y también en el tabaco. Aunque forma parte de muchos procesos industriales, es un contaminante peligroso, porque incluso en pequeñas cantidades puede afectar a la salud de las personas que están expuestas a él.
La exposición a este compuesto puede dañar la médula ósea. Esto puede provocar anemia, baja defensa inmunitaria y, en casos graves, leucemia. También se ha relacionado con alteraciones del sistema nervioso y con malformaciones congénitas. Su presencia en el aire debe vigilarse muy de cerca, especialmente en zonas cercanas a industrias o con tráfico intenso.
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