El CD Binissalem no empezará la temporada en su terreno de juego, el campo Miquel Pons. La primera plantilla de club azul milita en la exigente Tercera División y ha decidido jugar cuando empiece la Liga –el próximo 9 de septiembre–, en el campo del Alaró sus partidos como local. El motivo no es otro que el lamentable estado del césped artificial del recinto deportivo binissalemer. Este deplorable estado se conocía y el Ajuntament de la localidad había iniciado los trámites pertinentes para su sustitución por uno de última generación. El problema ha surgido ahora ya que, aparte de comenzar tarde la licitación, una de las empresas que debía acometer la remodelación del césped ha impugnado el proceso de adjudicación en uno de sus últimos días.
Ahora todo está en el aire a la espera que el tribunal de arbitraje en contratación pública, con sede en Madrid, decida si esta impugnación es correcta o no. Podría suceder que desestimara este recurso o que dijera que se subsanaran los puntos de discordia y luego así sí que se podrían empezar las obras. El peor escenario sería que anulara el concurso y dijera que hay que volver a empezar otro con otras cláusulas, circunstancia que podría retrasar esta remodelación casi medio año.
Esta impugnación ha caído como un jarro de agua fría en la primera plantilla, que es la primera que comienza y es la más exigente. Este conjunto comenzó sus entrenamientos el pasado 29 de julio en el Miquel Pons, pero enseguida los jugadores notaron las deficiencias de la superficie verde como socavones, irregularidades o trozos de hierba que están sueltos.
El Binissalem realizó en la pasada edición una buena temporada y quedó en la novena plaza de la mano del técnico Miquel Ángel Tomás, puesto muy meritorio. Ahora el club también tiene puesta grandes expectativas en esta plantilla que cuenta con un cuerpo técnico renovado. El entrenador es Miquel Àngel Ferrer, Polero; segundo entrenador es Toni Sánchez; el preparador físico es Gabi Tomás; el técnico ayudante es Isaac Rodríguez; el fisio Xisco Caselles y el delegado Toni Martí.
Aunque se ha conformado una plantilla competitiva, ha habido dificultades a la hora de fichar a los futbolistas dado que es conocido de la pasada temporada el mal estado del césped artificial que, independientemente de las dificultades para poder jugar, el principal problema radica en las lesiones que pueden sufrir sus usuarios.
Los entrenamientos se harán en el campo del Consell y en Alaró, localidades cercanas a Binissalem. El fútbol base, mientras no se levante el césped, seguirá jugando en el Miquel Pons. Al respecto, el coordinador de las categorías inferiores del CD Binissalem, Miquel Ángel Salas, se queja. «Me sabe muy mal por los chicos del fútbol base que deberán de entrenar y competir en unas condiciones difíciles, nada normales e incompatibles con la salud», señala.
Ahora todo queda pendiente de la decisión del tribunal mediador, que probablemente y al ser mes de agosto no vea el tema hasta mediados o finales de septiembre. El próximo 9 de septiembre el Binissalem de Tercera juega en casa su primer partido de Liga. Lo hará ante el Santanyí y en el campo del Alaró, aunque la Federació de Futbol de les Illes Balears lo tenga en su web estipulado en el Miquel Pons.











