En condiciones normales utilizar el verbo invadir para definir algún hecho o acontecimiento no ayuda demasiado para que lo que se cuente tenga visos de paz, alegría y bonanza. Invadir algo ya suena hasta mal pues es sinónimo de asaltar, irrumpir, atacar, etc. En resumen: la palabra ‘invadir’ podemos definirla como ocupar algo por la fuerza o sin consentimiento.
Sin embargo nada más lejos de la realidad en lo que les contaré hoy. Por la propia definición de las palabras “feliz” e “invasión”, parece un contrasentido que ambas puedan estar unidas y tan cerca una de otra. Pero, a pesar de esos posibles disidentes que se niegan a admitir la presencia masiva de turistas y veraneantes por Asturias en estas fechas, a nivel personal me declaro orgulloso de que Villaviciosa tenga este tirón tan atractivo y maravilloso.
Una “Feliz invasión” es la que estamos teniendo porque nos demuestra justo todo lo contrario a lo que significa “entrar por la fuerza en algún lugar, para ocupar territorio o ejercer control sobre él” tal y como la definen los nuevos tiempos de la inteligencia artificial. Digamos que me siento bien y la considero “feliz” por todo cuanto aporta a nivel económico para nuestra comunidad autónoma y local. Y además es una auténtica “invasión” por la gran cantidad personas de todas las edades -nacionales y extranjeras- que nos visitan y acompañan en verano a cuantos residimos aquí durante todo el año.
Desde el pasado mes de julio he conocido a una serie de viajeros procedentes de lugares muy diferentes que han elegido nuestro concejo como destino turístico para descansar estas vacaciones. Y también me he reencontrado con otros muchos que, como objetivo fundamental, tienen las ganas y la necesidad de venir a la Villa cada verano y sin ningún tipo de excusa.
Tristán Fariña y su esposa Laura han llegado este año sin sus tres hijos y únicamente acompañados por “Mía”, una hembra de raza Schnauzer mini. Él es comercial ejecutivo en una compañía de telefonía de Madrid y según me comentó, «necesitaba romper esa presión agobiante de mi trabajo con la doble lucha -casi permanente- por alcanzar los objetivos que tenemos en la empresa así como por la captación de clientes teniendo en cuenta la feroz competencia que existe”.
También su mujer apuntilló: “Venir a Villaviciosa era totalmente necesario para los dos. Yo soy profesora bilingüe en un colegio de la concertada y este ha sido un año realmente agotador. Aquí en Asturias tienes paz, disfrutas de los colores y belleza de una naturaleza única y hasta los olores te parecen distintos… Todo es una maravilla. Es un lujo poder estar aquí aunque sea por pocos días”.
María Pilar Diez (ella me recalcó que sin tilde, como el número “10”), se convirtió en portavoz de otro matrimonio procedente de Tudela de Duero (Valladolid): “Llevamos muchos años viniendo a Villaviciosa y disfrutando de la ría, El Puntal y Tazones que son sitios que nos encantan. Además con la suerte de tener el mar y la montaña a la puerta de casa con un clima y temperatura ideal que nos libera del asfixiante calor que estamos pasando este año en nuestra tierra…”.
Las respuestas que me iban dando personas desconocidas coincidían plenamente. Ello me ocurrió con motivo del XXXI Festival Folclórico Internacional de Villaviciosa Memorial “Luis Alonso”, organizado por el Grupo Folclórico “Aires de Asturias” el pasado 26 de julio y que contó con las actuaciones de la Agrupación Folclórica “Llevamos Monforte de Lemos” (Lugo), y del Ballet F.de la Universidad de Colima (México), además de los propios organizadores.
Quedé gratamente sorprendido con el ambientazo de todo el entorno y por la gran cantidad de mejicanos y mejicanas que se dieron cita para vibrar con los suyos mostrando además su educación y agradecimiento enorme a Villaviciosa por haber traído a este joven y ballet y su gran “mariachi” que fueron largamente aplaudidos incluso después del multitudinario canto del himno de Asturias que cerraría un festival magistralmente conducido por ese gran actor que es Juan Jurado.
Días después conocí a dos jóvenes veinteañeros que nunca habían estado en Asturias. Por un lado a “Edu” Jiménez, natural de Granada y estudiante de ingeniería que vivió una semana en Villaviciosa en compañía de su chica Alba. Llegaron en tren hasta Gijón y tras alquilar un coche comenzaron a recorrer distintos lugares de nuestra tierrina pero siempre teniendo a Villaviciosa como base de operaciones.
Tan sólo veinticuatro horas después se unirían a ellos “Salva” García e Inés, otra pareja de la misma edad procedentes de Alcossebre, en Castellón (que ya no sé si sigue siendo de La Plana o no). “Salva” es futbolista y quiere ser un gran extremo izquierdo. Nada más conocerle me recordó a Lamine Yamal por su look y estilo desenfadado y jovial con sus “bermudas”, deportivas y por supuesto,con sus tatuajes (aunque menos exagerados que los de Sergio Ramos y otros muchos).
A primera vista no me pegaban Edu y Salva por sus estilos tan definidos y diferentes hasta que me confesaron ser “casi cuñados” pues sus “chicas” (así se les debe llamar ahora a las novias eran hermanas… Tengo que reconocer que me sorprendieron gratamente y que son mucho más lanzados y valientes que lo fuimos nosotros. Viajan en tren y en avión, alquilan un BMW (que ya lo hubiera querido para mí alguna vez), recorren mundo y a diferencia de nosotros (y hablo por mí), con el apoyo y consentimiento de sus padres. Los tiempos han cambiado.
No conocían Asturias y lógicamente, tampoco Villaviciosa de donde se han ido maravillados. Les encantaron nuestras playas, la gastronomía, la hospitalidad de la gente… El único “pero” que pusieron fue “no tener más días para seguir disfrutando del paraíso astur”. De hecho el futbolista regresó desde Ranón al aeropuerto de Castellón (ese que no tenía aviones y que ahora enlaza dos veces por semana con Asturias). El pasado lunes se incorporaba a la disciplina de un nuevo club de La Rioja que le ha fichado recientemente.
Eduardo Jiménez y Salvador García han prometido regresar en la primera oportunidad que tengan. Exactamente lo mismo que declaró el actor Hugo Silva cuando visitó Villaviciosa y se deleitó con los exquisitos platos de Sidrería Miravalles en la Playa de Rodiles. Seguro que sus anfitriones Adrián y Miriam ya están presumiendo de la visita del famoso y han puesto su foto en algún lugar de su restaurante. En prensa ya salieron.
Y a propósito de esta época estival creo que es un acierto total que Villaviciosa se muestre a multitud de visitantes en la FIDMA, la Feria Internacional de Muestras de Asturias que está en pleno apogeo en estos momentos y hasta el próximo día 17. Creo que es la primera vez que el municipio de la Capital Manzanera de España, Villaviciosa de Asturias, acude a la Feria como en otro tiempo lo hicieron otros dos concejos de la Comarca de la Sidra.
Recuerdo la grabación del stand de Nava en 1994 algo que se había propuesto el joven alcalde asturianista que tenían en la Villa de la Sidra, Xulián Fernández Montes (entonces en el PAS de Xuan Xosé Sánchez Vicente), y también diez años después -en 2004- acudir con las cámaras de La Chalga a la inauguración del stand del concejo de Sariego cuyo Ayuntamiento presidía entonces Javier Parajón.
Si “a la tercera va la vencida”, este es el año de Villaviciosa con treinta y uno de retraso respecto a Nava y veintiuno en relación a Sariego. No debemos olvidar que Nava, dos años después de la Feria, en 1996, fue elegida como Pueblo Ejemplar de Asturias y que Sariego, también dos años después de su presencia en FIDMA, fue asimismo Pueblo Ejemplar de Asturias 2006.
Y un toque andaluz para finalizar con la presencia de un matrimonio cordobés que, por culpa de unos amigos a los que yo conozco bien, vienen desde hace ya muchos años a San Martin del Mar. Este año cuentan con menos días de estancia pero también están disfrutando de todo lo que tenemos.
Jesús Camargo, Director Comercial de RVG Fedrigoni España y su esposa Rafi Capilla ya son casi maliayeses. La primera vez que vinieron a Asturias se alojaron en la cuenca del Caudal y un día recalaron con sus dos hijos en Villaviciosa. A partir de ese momento se convirtieron en unos queridos y “felices invasores” que justifican, como otros muchos, el título de este artículo.
Jesús y Rafi tienen clarísimo que después de su Córdoba natal su segunda patria está en Villaviciosa de Asturias (aunque en su provincia tengan otra Villaviciosa con tres mil y pico habitantes). Nuestra tierra les cautivó por su clima, su luz, su color, sus gentes y tantas y tantas cosas llegándome Jesús a confesar: “Mira Luis lo que tengo muy claro es que el día que deje de trabajar a nadie le va a resultar extraño que yo me encuentre por Asturias porque a todos mis amigos les comento que me tiene atrapado”.
Sólo les diré una cosa más: Jesús Camargo nunca había “escanciado” nuestra Sidra que ya es Patrimonio Inmaterial de la Humanidad y el pasado año se apuntó al Concurso de Escanciadores en el Mercáu Tradicional de Oles clasificándose entre los cinco primeros obteniendo un diploma que ya tiene enmarcado y colgado en su domicilio cordobés. Y para sentirme bien del todo creo que no tengo más remedio que dar mi bienvenida y abrazo a todos los buen@s amig@s que tiene nuestra Villaviciosa. Seguir así de por vida. Os deseo una muy ¡Feliz invasión!











