Con el alma en vilo

Es, desde hace unos cuantos años, la terrible maldición del verano: vivir con el alma en vilo por los fuegos. Por desgracia, este 2026 no es una excepción, sino todo lo contrario, con el agravante de las espantosas muertes y desapariciones en Almería. Cuando pergeño estas líneas, los incendios de Zaragoza, Guadalajara y Madrid abren los informativos. Miles de hectáreas arrasadas, pueblos desalojados, gentes que no saben si sus propiedades seguirán intactas, paisajes que tardarán décadas en volver a ser .lo que fueron, angustia, rabia, dolor, memoria y recuerdos calcinados… Por estas tierras sabemos mucho de todo eso y tememos que pueda repetirse por un descuido, por una negligencia, por un accidente fortuito o por la acción criminal de un pirómano trastornado o con ganas de hacer daño. Está aún muy reciente la tragedia de la Sierra de la Culebra. Imposible olvidarla. Se perpetuará en la remembranza de generaciones y generaciones… si es que dentro de unos lustros queda alguien por aquellos pagos.

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