La palabra “charca” se ha colado en el vocabulario adolescente para describir algo (o alguien) que sigue tendencias sin criterio propio: lo básico, lo copiable, lo que todos hacen. Un fenómeno que mezcla cultura pop, redes sociales y humor generacional. Pero, ¿puede una isla entera ser “charca”? Según la creadora de contenido Mia Skylar, Mallorca tiene papeletas.
¿Qué es «ser charca»?
En uno de sus últimos vídeos, Skylar relata una anécdota en una tienda de souvenirs en s’Arenal. En él, comparte su experiencia al entrar a una tienda de souvenirs donde, según cuenta, encontró productos extraños y caóticos, pero se extrañaron cuando preguntó por una baraja de tarot. “Las tiendas de souvenirs son tan charca”, remató.
El término “ser charca” ha ganado fuerza en redes sociales y suele aplicarse a personas o comportamientos masificados: desde comprar labubus —peluches sin función que generan furor— hasta emocionarse por dramas entre influencers que no conocen personalmente. Lo irónico es que incluso usar el término “charca” empieza a ser considerado, también, charca, por lo popular de la expresión. Una especie de círculo que se cierra.
El vídeo de Mia Skylar no ha tardado en desatar reacciones. “No te metas con nuestra Mallorca”, escribía un usuario. Otro ironizaba: “La turistificación nos trae charca europea”. Y algunos lo celebraban: “¡Viva el concepto charca!”.
Segundo vídeo viral en Mallorca
No es la primera vez que la influencer señala lo que considera peculiar en zonas turísticas de la isla. Hace solo unos días publicó otro vídeo viral en el que comentaba una carta de cócteles decorada con puntos de color, presuntamente diseñada para ayudar a turistas que “van tan moñeca (borrachos) que no ven”.















