Las bolsas europeas amanecen con resaca después de cerrar un ‘Jueves negro’ que ha terminado con pérdidas no vistas desde 2020. Aunque el rojo sigue dominando los mercados, las caídas de este viernes son más moderadas: Milán retrocede un 1,66%, el CAC francés un 0,87%, Londres un 0,68% y Fráncfort un 0,63%.
El Ibex 35, que logró esquivar el peor golpe en la jornada anterior, inicia la sesión con un descenso del 0,83%, situándose en los 13.081,1 puntos a las 9:00. Sin embargo, minutos después, la presión vendedora se intensificaba y el índice español ampliaba su caída al 1,25%, bajando hasta los 13.026,6 puntos.
Los mercados asiáticos han sidolos primeros en arrancar en pérdidas, provocadas por el zarpazo arancelario que Trump protagonizó este miercóles. El Nikkei de Tokio llegaba a caer hoy hasta más de un 4% tras el desplome de Wall Street en la sesión de ayer y dando así continuidad a los fuertes descensos registrados también este jueves por el selectivo japonés, aunque luego ha moderado su caída hasta el 2,75%. Por su parte, el Hang Seng de Hong Kong se deploma hoy un 1,52%. Además, el Hang Seng de Hong Kong coreano aumenta la caída a un 1,52% y duplica la caída del 0,76% que obtuvo la jornada anterior.
Wall Street fue el más afectado por las medidas de Trump, que ha impactado de lleno en las tecnológicas, cuya cadena de producción depende en gran medida de las relaciones con el sudeste asiático. Los principales indicadores estadounidenses cerraron ayer con fuertes pérdidas que oscilaron entre el 4 y el 6 %. Hoy los futuros apuntan a una nueva corrección, pero más liviana, del entorno del 0,30 %.
Ante este escenario, los inversores siguen optado por refugiarse en activos como el oro, que ayer pulverizó todos sus récords hasta los 3.200 dólares por onza, aunque y hoy cotiza cerca de los 3.120 dólares. La cotización del euro frente al dólar se colocaba en 1,1056 ‘billetes verdes’, en tanto que en el mercado de deuda, el interés exigido al bono a 10 años escalaba hasta el 3,248%. El crudo Brent, de referencia para Europa, se situaba en 68,92 dólares, un 1,74% menos, mientras que el Texas caía un 1,85%, hasta los 65,71 dólares.
Bruselas busca frenar la ofensiva arancelaria de Trump con un nuevo intento de diálogo
Tras conocer el impacto financiero de las decisiones del mandatario, en el plano diplomático, la Comisión Europea sigue en pie de guerra contra los aranceles para evitar un enfrentamiento comercial de gran escala. El comisario de Comercio, Maros Sefcovic, mantendrá este viernes una conversación con sus homólogos estadounidenses con el objetivo de encontrar una salida negociada a los nuevos gravámenes del 20% sobre todas las importaciones europeas, que se suman a los ya establecidos para el acero, el aluminio y el sector del automóvil.
Los aranceles injustificados inevitablemente resultan contraproducentes», señaló Sefcovic en redes sociales tras el anuncio de Washington, en un mensaje que refuerza la estrategia de la Unión Europea: mantener la calma, evaluar los próximos movimientos y evitar una escalada de tensiones. Sin embargo, el político eslovaco ha dejado claro que, si no se logra un acuerdo justo, la UE no se quedará de brazos cruzados.
Negociaciones al límite
Desde que comenzó la ofensiva arancelaria de Trump, Sefcovic ha mantenido contacto frecuente con la administración estadounidense. Ha realizado al menos dos viajes a Washington y varias llamadas con el secretario de Comercio, Howard Lutnick, y el representante comercial, Jamieson L. Gree. Su último encuentro en la capital estadounidense tuvo lugar apenas 24 horas antes de que la Casa Blanca anunciara los nuevos aranceles al sector automovilístico.
Bruselas está dispuesta a dar «todas las oportunidades posibles» al diálogo, pero al mismo tiempo avanza en la preparación de contramedidas «firmes y proporcionadas». «No buscamos aumentar las tensiones, sino proteger responsablemente a nuestras empresas, empleos y consumidores del daño que estos aranceles pueden causar», argumentó Sefcovic.
Un golpe millonario
Los primeros cálculos de la Comisión Europea estiman que la primera ronda de aranceles sobre el acero y el aluminio afecta a exportaciones europeas por valor de 26.000 millones de euros, lo que ha supuesto para Estados Unidos una recaudación de 6.500 millones de euros en aranceles (25%).
A este impacto se suman los 16.000 millones derivados de los gravámenes sobre el automóvil y sus componentes y los 58.000 millones adicionales de la última oleada de aranceles, lo que elevaría la recaudación total estadounidense a unos 81.000 millones de euros anuales. Un «enorme salto», según fuentes comunitarias, en comparación con los 7.000 millones que Washington obtenía en aranceles antes de estas medidas.
La respuesta europea
Mientras Bruselas trata de agotar la vía negociadora, los Veintisiete preparan su propia batería de aranceles en respuesta. La Comisión Europea trabaja en una lista de productos estadounidenses a los que aplicar tasas a partir del 15 de abril, en represalia por los gravámenes del 25% ya impuestos al acero y al aluminio.
Esta medida, con un impacto estimado de 26.000 millones de euros, será debatida el lunes en una reunión extraordinaria de los ministros de Comercio en Luxemburgo y sometida a votación dos días después. Para bloquear la medida, al menos 15 países, que representen el 65% de la población de la UE, deberían oponerse.
Además, Bruselas analiza una respuesta «fuerte y proporcionada» ante la última ronda de aranceles de Trump, que este defiende como una medida de reciprocidad frente a políticas como el IVA en la UE. Entre las opciones que estudian algunos países, como Francia, destaca la posibilidad de gravar sectores estratégicos para Estados Unidos, como los servicios digitales, afectando directamente a gigantes tecnológicos.














