La tecnología cambia el fútbol. Foto: Shutterstock
Un martes cualquiera en La Florida, un tipo con chaleco del club y audífonos de diadema arrastra el dedo sobre una pantalla mientras el plantel de Sporting Cristal ejecuta un ejercicio de presión alta. No es utilero ni fotógrafo. Es el analista de rendimiento, y su trabajo empieza mucho antes de que el árbitro pite el sábado. En la Liga 1, esta figura pasó de ser una curiosidad a convertirse en pieza indispensable de los cuerpos técnicos más competitivos del fútbol peruano.
La figura del analista de rendimiento llega a la Liga 1
Hace una década, hablar de un «departamento de análisis» en un club peruano sonaba a ciencia ficción. Los directores técnicos armaban sus pizarras con intuición, algún VHS del rival y poco más. La clasificación al Mundial de fútbol Rusia 2018 —tras 36 años de ausencia— coincidió con un cambio de mentalidad: el comando técnico de Ricardo Gareca ya incorporaba analistas dedicados exclusivamente a procesar video y estadísticas.
Ese impulso se filtró hacia los clubes. Universitario, Alianza Lima y Sporting Cristal fueron los primeros en profesionalizar el cargo. El perfil típico combina formación en ciencias del deporte, manejo de software especializado y una capacidad casi obsesiva para recortar secuencias de juego. Filmar entrenamientos, codificar acciones en plataformas de video, generar informes del rival, preparar presentaciones individualizadas para cada jugador: esa es la rutina semanal.
El software que usan los clubes peruanos para leer el juego
Wyscout, Instat, Hudl y Catapult Pro Video son los nombres que aparecen con más frecuencia cuando se consulta a los analistas de primera división. Wyscout funciona como una biblioteca global de partidos: permite acceder a encuentros de casi cualquier liga, filtrar acciones por tipo —centros, transiciones, balón parado— y exportar clips editados. Instat ofrece estadísticas detalladas por jugador, útiles para evaluar rendimiento individual. Hudl se ha posicionado en el scouting sudamericano gracias a una interfaz intuitiva.
Catapult Pro Video integra datos de rastreo físico con análisis táctico. La empresa trabaja con más de 1.200 equipos en el mundo, incluyendo Real Madrid y Chelsea. En Perú su adopción todavía se concentra en los clubes con mayor presupuesto, pero cada temporada hay más licencias activas.
1190 Lab y Opta: datos al alcance de todos los clubes
Uno de los movimientos más relevantes para cerrar la brecha informativa fue la creación de 1190 Lab, brazo tecnológico de 1190 Sports. La plataforma contrató datos de Opta (Stats Perform), considerada la empresa número uno a nivel mundial en procesamiento de estadísticas deportivas. El objetivo: que todos los clubes de la Liga 1 —no solo los tres grandes— tengan acceso a métricas avanzadas de sus partidos.
La iniciativa apunta a profesionalizar la toma de decisiones desde divisiones menores hasta el primer equipo. Un salto enorme frente al escenario de hace apenas cinco años, cuando muchos clubes ni siquiera contaban con una cámara fija para grabar sus propios encuentros.
A pie de campo: los dispositivos que acompañan cada entrenamiento
El kit de trabajo del analista moderno incluye cámaras elevadas en trípodes telescópicos o drones, chalecos GPS que registran distancia recorrida y aceleraciones, y dispositivos para revisar jugadas al instante. En varios clubes de Lima, los cuerpos técnicos revisan secuencias directamente en un ipad pro a pie de campo: la pantalla amplia reproduce video con suficiente nitidez bajo luz directa y su capacidad de procesamiento soporta aplicaciones de videoanálisis sin retrasos que entorpezcan la dinámica del entrenamiento.
La inmediatez importa. Un director técnico puede detener un ejercicio, llamar a un grupo de jugadores y mostrarles en treinta segundos exactamente qué salió mal en la última repetición. Ese ciclo corto de retroalimentación era impensable cuando todo dependía de revisar el video en una sala después del entrenamiento.
Cómo reciben los jugadores la información táctica
El análisis no sirve de nada si no llega al futbolista de forma clara. El flujo habitual funciona así: el analista edita clips específicos para cada jugador —sus movimientos, los del rival directo, situaciones a corregir— y los organiza en presentaciones breves, de entre tres y cinco minutos. En varios planteles, cada futbolista revisa esos clips en un ipad antes de la jornada, ya sea en el vestuario o durante la concentración.
El formato corto es deliberado. Un volante no necesita ver los 90 minutos del rival; necesita entender cómo se mueve el mediocampista que va a marcar, en qué zona deja espacios y cuándo presiona. Esa síntesis exige criterio editorial por parte del analista, no solo manejo técnico.
Wearables y prevención de lesiones: el dato que protege al jugador
Los chalecos con GPS integrado miden velocidad máxima, distancia en sprints, cantidad de aceleraciones y desaceleraciones bruscas. Cruzar esa información con el historial médico de cada jugador permite detectar picos de carga que anticipan lesiones musculares. Algunos clubes peruanos complementan el GPS con pulsómetros y sensores de impacto, aunque la inversión en este rubro sigue siendo desigual.
La gestión de carga es especialmente crítica en un torneo como la Liga 1, donde los viajes a ciudades de altura —Cusco, Huancayo, Juliaca— imponen un estrés fisiológico adicional que ningún preparador físico puede medir solo con percepción.
La brecha entre los grandes y los clubes de provincia
Mientras Universitario puede filmar con tres cámaras simultáneas y procesar datos en tiempo real, hay clubes del interior que dependen de una sola filmación desde la tribuna. La desigualdad no es solo de presupuesto: los problemas de conectividad afectan incluso la operación del VAR, cuya implementación permanente arrancó el 23 de junio de 2023. Mediapro, proveedora del sistema mediante un contrato de cinco años con la FPF, necesitó instalar infraestructura de fibra óptica en estadios que carecían de ella.
Si transmitir una señal de video arbitral ya resulta complejo, subir y descargar archivos pesados de plataformas como Wyscout o Hudl lo es todavía más para equipos con conexiones precarias.
Lo que viene: inteligencia artificial y scouting automatizado
En Europa, clubes como Brentford o Brighton ya emplean modelos predictivos para evaluar fichajes y proyectar rendimientos. La inteligencia artificial permite analizar automáticamente miles de horas de video, identificar patrones y sugerir perfiles de jugadores que encajan en un esquema táctico específico. En Sudamérica, Brasil y Argentina avanzan en esa dirección.
Para el fútbol peruano, el camino pasa primero por consolidar lo básico: que todos los clubes de la Liga 1 cuenten con al menos un analista de rendimiento, acceso a datos estandarizados y equipamiento mínimo de grabación. Recién entonces tendrá sentido hablar de algoritmos. La tecnología ya no es opcional, pero su distribución equitativa sigue siendo la gran materia pendiente del balompié nacional.















