La poeta de la diáspora palestina, Olivia Elías (Haifa, 1944) ha sido una de las protagonistas de Cosmopoética en una tercera jornada donde la literatura se ha convertido en trinchera de la palabra ante el horror de la guerra que sufre el pueblo palestino desde hace décadas. Ser originaria de Palestina ha marcado su vida y su obra desde que la Nakba la obligó a exiliarse en 1948 con apenas cuatro años por la creación del estado de Israel.
Su familia lo perdió todo, «lo material y toda una red social» y emigraron al Líbano «sin dinero». Ahí experimentó por primera vez «la tristeza» pese a su temprana edad. 16 años después, se trasladó a Montreal (Canadá) para estudiar ciencias económicas. Allí, durante dos décadas, ejerció la docencia y colaboró en la elaboración de informes para la ONU, el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional (FMI) entre otras grandes entidades.
De lo académico a lo poético
Fue este trabajo técnico el que le permitió comprender cómo los mecanismos coloniales y de ocupación «ahogaban» progresivamente a la población palestina. La poesía, mientras tanto, permaneció como un refugio íntimo. Y es que, pese a su amor por la literatura desde su niñez, no fue hasta 2015, tras instalarse definitivamente en Francia en los años ochenta, cuando decidió dar el paso definitivo de publicar sus textos.
Lo hizo empujada por la convicción de que era necesario dejar testimonio y gracias a un verso que la persigue desde entonces: De los campos abandonados descubrimos las cenizas. A partir de ahí llegaron títulos como Ton nom de Palestine, Chaos, Traversée o su obra más reciente, Ce Mont qui regarde la mer. Desde la poesía, por tanto, consiguió encontrar su «potencial creativo» a través del «placer de jugar con las palabras».
Y encontró también un canal para hablar de la desgarradora memoria de Palestina: «La poesía me ayuda a encontrarle sentido a mi caos interior y al exterior producido por los ciclos de violencia ininterrumpida que se siguen sucediendo (en Palestina)», ha confesado la escritora, quien ha confirmado que la guerra ejercida por Israel sobre Palestina «era un presentimiento que se ha sentido siempre así».
«Crímenes inaceptables»
Tras tildar de «crímenes inaceptables» los actos del 7 de octubre de 2023 y calificar de «desproporcionada» la respuesta israelí por haber destruido «el 95% de los hospitales, de los hogares y de las bibliotecas en Gaza», Olivia Elías ha rememorado en Cosmopoética cómo vivió las primeras semanas de bombardeos recluida en su casa de Arles, invadida por la sensación de que aquellas bombas lanzadas a miles de kilómetros la amenazaban a ella de forma directa.
De aquel encierro nació No he visto nada del Otoño, poema que ha leído en directo en el festival (en francés) para poner voz al sufrimiento de la infancia gazatí y a la devastación de la tierra. Los poetas afrontan «una guerra sin armas propias» en tiempos de conflictos, que es cuando «las palabras son más importantes«. Palabras que Olivia Elías ha regalado a todos los asistentes a la Sala Orive en la tercera jornada de Cosmopoética, un festival al que ha agradecido que le dé voz como palestina y del que ha destacado su «compañerismo».














