La renuncia de la multinacional Statkraft a construir la megaplanta Arada Solar en la Plana Baixa no es una excepción. El proyecto, que movilizaba una inversión cercana a los 100 millones de euros y preveía instalar 210.780 paneles entre la Vall d’Uixó y Xilxes, se suma a una lista cada vez más larga de macroplantas fotovoltaicas nacidas al calor del ‘boom’ renovable de los últimos años en Castellón que finalmente se han quedado por el camino. Antes corrieron la misma suerte Magda, en la Plana Alta, y las grandes instalaciones promovidas por EnerHi en Cabanes-Vilafamés y Les Useres.
Arada Solar había avanzado, además, buena parte de su recorrido administrativo. Consiguió la Declaración de Impacto Ambiental (DIA) favorable en agosto de 2023, la autorización previa cuatro meses después y la autorización de construcción en marzo de 2025. Pero el choque territorial con el centro logístico cerámico de Azulmed cambió el rumbo del proyecto. El solapamiento de ambas iniciativas obligó a desplazar y rediseñar la planta y, con la nueva ubicación, aparecieron más exigencias sobre inundabilidad, integración paisajística y ordenación territorial.
Según Statkraft, cumplir con todos esos condicionantes habría obligado a reducir nuevamente la potencia hasta alterar de forma sustancial las condiciones económicas y regulatorias del proyecto. La compañía ha terminado concluyendo que su construcción es «materialmente imposible en las condiciones actuales».
El caso de Arada reproduce, con sus particularidades, un patrón que se ha repetido en varios de los grandes proyectos solares planteados en Castellón: planes que avanzan en la tramitación pero que van acumulando condicionantes ambientales, territoriales, económicos o de conexión a la red hasta obligar a recortar, desplazar o rehacer las instalaciones. En muchos casos, el resultado final ha sido la renuncia.
Magda, el gran precedente
El caso más conocido fue Magda. La macroplanta promovida por Tregmul Trade en les Coves de Vinromà llegó a convertirse en uno de los proyectos energéticos más controvertidos de la provincia. Su diseño inicial alcanzaba las 472 hectáreas y 150 MWp, aunque las condiciones impuestas en la evaluación ambiental obligaron a reducir notablemente su huella, hasta unas 250 hectáreas y alrededor de 128 MWp.
La iniciativa generó además una fuerte contestación social e institucional en los municipios afectados. Después de meses de tramitación y sucesivas modificaciones, la promotora acabó solicitando en 2024 el archivo del expediente. Entre los motivos alegados figuraban la inviabilidad económica del proyecto en las condiciones fijadas por la evaluación ambiental y los informes desfavorables acumulados durante el proceso.
Fotografía de archivo de una planta solar. / Mediterráneo
Pocos meses antes había caído otro de los gigantes solares planteados en la provincia. Harbour Maestrat 4, filial de EnerHi, renunció a Valentia Edetanotum FV1, proyectada principalmente entre Cabanes y Vilafamés. La instalación preveía 250 MWp, más de 555.000 paneles y una inversión próxima a los 145 millones de euros.
EnerHi anunció en marzo de 2024 que abandonaba la iniciativa después de no obtener a tiempo la autorización ambiental, circunstancia que provocó la caducidad de los permisos de acceso y conexión a la red. A ello se sumaban los cambios urbanísticos promovidos en Vilafamés y la oposición generada alrededor del proyecto.
La decisión llegó acompañada de otra renuncia. La misma compañía aparcó Valentia FV19, prevista en Les Useres, con más de 300.000 paneles, 136,59 MWp y una inversión superior a los 88 millones de euros. En este caso, el proyecto encontró una fuerte resistencia entre agricultores, bodegas y negocios de turismo rural y terminó también perdiendo sus derechos de conexión. Solo entre ambas iniciativas quedaron por el camino inversiones que superaban los 230 millones de euros.
Las que todavía siguen adelante
El retroceso de varias macroplantas no significa, sin embargo, que el mapa fotovoltaico de Castellón haya quedado vacío. Segorbe Sol continúa siendo una de las grandes iniciativas pendientes. La planta promovida por Verdenes Solar 5, vinculada al grupo francés Reden, nació con 48,3 MW de potencia nominal y cerca de 92.000 paneles.
La tramitación ha obligado igualmente a adelgazar el proyecto. Después de diferentes informes y alegaciones, la superficie prevista ha pasado de las 124 hectáreas iniciales a unas 78 hectáreas en su última configuración.
Segorbe Sol obtuvo en mayo de 2025 una DIA favorable, aunque sometida a numerosos condicionantes. Uno de los principales deriva de que parte de los terrenos se encuentran dentro del PORN de la Serra Calderona. Antes de recibir la autorización definitiva deberá justificarse la «necesidad ineludible» de emplazar allí la instalación. La viabilidad de la planta depende además de la resolución ambiental de su infraestructura de evacuación, que se tramita en un expediente separado.
La otra gran macroplanta que continúa en el circuito administrativo es Valentia Edetanotum FV4, promovida también por EnerHi después de abandonar sus proyectos de Cabanes-Vilafamés y Les Useres. La instalación se proyecta entre Onda y l’Alcora y juega en otra escala: 751.632 paneles, 300 MW de potencia, alrededor de 605 hectáreas y un presupuesto de ejecución material próximo a los 169 millones de euros.
El Ministerio sometió el proyecto a información pública en abril de 2024 y, por el momento, no cuenta con Declaración de Impacto Ambiental. Su desarrollo ha provocado además una fuerte contestación en Onda. El Ayuntamiento ha presentado alegaciones y recursos y ha creado una comisión de seguimiento junto a los regantes para defender los terrenos agrícolas afectados.
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