El Senado de Estados Unidos ha bloqueado este martes el avance de la CLARITY Act, una de las iniciativas legislativas más importantes de los últimos años para establecer un marco regulatorio integral para el mercado de criptomonedas en el país. Y es que la propuesta no ha conseguido los 60 votos necesarios, dejando en suspenso su tramitación y asestando un importante revés a la industria.
Así, con 50 votos a favor y 49 en contra, el proyecto queda estancado en el Capitolio tras meses de negociaciones. De hecho, ya había recibido un amplio respaldo en la Cámara de Representantes, pero su llegada al Senado ha abierto una batalla política mucho más complicada.
Uno de los principales obstáculos ha sido la oposición de numerosos senadores demócratas a determinadas disposiciones relacionadas con los intereses empresariales y financieros del presidente Donald Trump y su familia en el sector de las criptomonedas.
Los republicanos intentaron responder a estas críticas con una versión revisada del proyecto. El nuevo texto incorporó reglas éticas más estrictas, incluyendo disposiciones destinadas a limitar determinadas actividades relacionadas con activos digitales por parte de altos cargos y a exigir, en determinadas circunstancias, la venta de participaciones o su colocación en fideicomisos ciegos.
Trump aceptó algunas de estas condiciones en un intento de facilitar un acuerdo bipartidista. Sin embargo, las concesiones no han sido suficientes para conseguir el respaldo demócrata necesario.
Pero la oposición al proyecto no procede únicamente de los demócratas. Algunas entidades y grupos bancarios han expresado su preocupación por determinadas disposiciones relacionadas con las stablecoins, al considerar que podrían aumentar la competencia de las empresas de criptomonedas frente al sistema bancario tradicional.
El resultado no significa necesariamente que la CLARITY Act esté ‘muerta’ de forma definitiva, pero sí supone un fuerte golpe para sus posibilidades de convertirse en ley durante 2026.
La votación era un paso procesal necesario para permitir que el Senado comenzara a debatir formalmente el proyecto. Al no superar ese obstáculo, la legislación queda bloqueada y los negociadores tendrán que intentar alcanzar un nuevo acuerdo si quieren recuperar el apoyo suficiente.













