Once de la mañana. El equipo se ejercita en el campo número 1 de Mareo. Alejandro Irarragorri (Ciudad de México, 55 años) observa desde el salón de la residencia el comienzo de la sesión. El dueño del Sporting pide una botella de agua y un café durante la hora que dura su encuentro con LA NUEVA ESPAÑA. Son casi tres años sin ser entrevistado. Irarragorri se abre.Y lo hace a fondo.
Antes de nada, ¿cómo de preocupado le deja la derrota en El Molinón ante el Eldense?
En el fútbol, como en la vida, las cosas se construyen en el presente. Se puede dar por hecho que algo tiene que suceder,pero las cosas tienes que ganarlas en el presente. Es muy claro que ayer (el domingo) nos enfrentábamos en casa a un rival que en el papel, en el presupuesto, es una tercera parte de lo que es el Sporting. Y en su historia, una centésima parte. Pero eso no juega. El fútbol es un deporte de asociación, convicción, trabajo en equipo, de enfocarte en la batalla. El domingo nos enfocamos en batallas que no teníamos que enfocarnos. Luchamos contra nuestra propia energía. Contra la que hay alrededor del Sporting, lo que representa esa gran afición en el movimiento. Luchamos contra las provocaciones del rival, el rival y el arbitraje. Así es muy difícil. Parece que cuando estamos, entre comillas, obligados a ganar, perdemos por obligación. Esto no ha sido una sola vez. Me ha tocado verlo y vivirlo en El Molinón. Cuando somos favoritos o estamos obligados, hay un punto de concentración que no nos permite hacerlo mejor. Venimos de un partido en el que estuve presente (contra el Girona), donde a pesar de haber perdido, pareció que merecimos más.
De hecho, tras la derrota ante el Girona la grada dio su apoyo al equipo.
La afición brindó un aplauso al equipo reconociendo un gran partido. Siete días después, con una serie de factores que pueden ser claros o no, porque creo que en realidad la cancha es pareja para todos: horario, temperatura… no demostramos lo que tenemos ni para lo que estamos hechos.
¿Preocupa este inicio?
No quiero entrar en la parte futbolística, porque para eso tenemos a Pepe (Riestra), que es un gran presidente,enfocado en la parte deportiva, y al míster, que tiene una trayectoria importante y mucho más conocimiento. Esto es una llamada de atención muy a tiempo. Todo en esta vida depende de cómo procesas las cosas. Creo que a veces ganando ganas y a veces pierdes. Lo mismo pasa en las derrotas. Pienso que el Sporting y su historia es muy rica y está cargada de energía. Y una de las grandes misiones que tenemos es convertir toda esa energía que hay atrapada en la magia de Asturias, de Gijón y de sus alrededores, en la magia de El Molinón. Tenemos que buscar la manera de transformarla en algo positivo. Que esa energía no se convierta en un peso y no se convierta en un sentimiento tal de compromiso que lejos de ser positivo se vuelve negativo.
¿Cuál es el grado de confianza en el trabajo de Larcamón?
Mantenemos el mismo grado de confianza. Y reforzado. Porque a la gente la conoces cuando gana o cuando pierde. Lo que percibo es, desde el domingo y en la rueda de prensa y en las declaraciones y en el sentir de Mareo, una comprensión muy clara y el asumir claramente que hay muchas cosas que estamos dejando de hacer con las cuales el nombre, la historia, el papel y el plantel no alcanzan. Lo que alcanza es lo que haces en la cancha y tenemos que hacer mucho más si queremos llegar a donde nos hemos planteado llegar.
Son más de cuatro años de gestión al frente del Sporting. ¿Cree que hasta ahora están fracasando con los resultados cosechados?
Desde mi silla me toca ver esto con una visión de 360º. Este es un club con muchos años de historia, con un peso específico muy relevante tanto en el entorno del fútbol español como particularmente lo que representa para Asturias y para su afición. Hemos encontrado en esa extraordinaria magnitud que tiene muchas áreas de oportunidad y situaciones que hemos tenido que tejer desde abajo hacia arriba en muchos frentes… Me encanta ganar, y me encanta ganar en el corto, en el medio y en el largo plazo. Pero nos pusimos una meta de cinco años, un plan para valorar y después nos hemos marcado otro plan de cinco años (hasta 2031). Estamos dentro de ese camino. Es verdad que es el último año de estos cinco donde hemos enfrentado muchísimas complicaciones, muchas cosas muy difíciles y que tal vez no alcanzamos a dimensionar cuando compramos el club en el 2022. Pero al final del día, en el minuto que lo compramos, todo esto, lo bueno y lo malo se convierte en parte nuestra y lo que tenemos que hacer es enfrentarlo. Entonces, claramente no. Deportivamente no estamos donde queremos estar pero estructuralmente probablemente sí. Creo que hemos generado las condiciones porque hemos invertido lo que teníamos que invertir.
¿Se puede hablar de cifras?
Estamos por encima de los 70 millones de euros invertidos.
¿70 millones entre la compra y las últimas ampliaciones?
Así es. Más otra serie de valores indirectos que hemos invertido para poder sanar de esas heridas profundas con las que el club fue creciendo en los cambios tan drásticos que ha habido en el fútbol mundial y particularmente en el fútbol español después del decreto real en el 2015. Cuando analizas esas partes, creo que hemos cumplido misiones importantes pero también es muy cierto que en la parte deportiva no hemos logrado lo que buscamos.
¿Y además?
También creo que hemos generado las condiciones y estas están dadas de tal forma que hoy en términos del límite salarial estamos por primera vez en un valor 1 por 1. Sé que es difícil entenderlo para el aficionado, a veces para mí también porque es muy complejo cómo funciona el límite salarial. Pero la sanidad y la flexibilidad que te da estar en el 1 a 1 habla de cómo has mejorado la rentabilidad del club, cómo has bajado tu nivel de deuda y permite que cada euro que tienes lo puedas aplicar de una manera eficiente en la contratación de tu plantilla. Llegar ahí suena muy fácil, pero ha requerido un esfuerzo muy relevante. En términos de gente, que es fundamental, hemos aumentado el costo de la plantilla administrativa de 2,4 millones de euros anuales a 3,7 millones. Eso es el 40% de aumento a nuestra plantilla laboral. Eso genera mejor economía para Gijón. Genera una mayor responsabilidad y obligación a todos los que formamos parte del Sporting en la parte de gestión administrativa. En términos de límite salarial, entendiendo esa ventaja que tienen los equipos que vienen de Primera en los últimos dos años, que son básicamente tres y tres, estamos en séptimo lugar. Entonces habla de dónde hemos puesto las fichas. Ahora les toca aquí en la parte de abajo (señala con la mirada al campo número 1 donde están los jugadores). Les toca hablar a ellos. Porque tenemos una plantilla limpia, muy bien integrada y balanceada. Un gran liderazgo a nivel de cuerpo técnico. ¿Y qué le puedo decir de Pepe?
Tiene una gran opinión de él.
Trabaja conmigo desde hace 19 años. Es un ejecutivo fantástico en términos de su visión empresarial, pero también en su visión deportiva. Tiene sus trofeos en la espalda. Tiene sus éxitos, como sus fracasos. Es una persona muy completa, muy comprometida. Ha movido a su familia a España y buscando llevar toda esta energía guardada que conlleva el Sporting a ese lugar donde la afición lo merece.
Recientemente se han producido cambios estructurales y se ha aprobado una ampliación de capital. ¿Se ha aumentado la apuesta paraconseguir el ascenso?
Recuerdo muy bien en junio del 22 cuando llegué aquí. Recuerdo que hablé del compromiso que tenemos, lo que sentimos y entendemos que el fútbol conlleva para la comunidad. Como su gran representante, su gran aliado, como el gran generador de riqueza emocional y también riqueza económica. Y del compromiso que como grupo tenemos en lo que hacemos. Al final, nada me hubiera gustado más que regalarle a la afición el estar en Primera en el año 1, 2, 3 o 4. Claramente el no haberlo conseguido por sí mismo en ese tiempo puede ser pensado como una derrota. Está muy bien, pueden ser derrotas. Pero esas derrotas bien manejadas se convierten o se van a convertir, estoy seguro, en triunfos. En nuestro proyecto de cinco años, el último año también cuenta y el último minuto también cuenta.
¿El último minuto?
Del proyecto de cinco años, sí. Pero el proyecto continúa más allá. Tanto es así que estamos aquí establecidos y continuamos invirtiendo. Este es un club de Primera que vive en Segunda. Eso es muy difícil, porque es un club que carga con un peso específico de Primera pero con una economía de Segunda. Vivir tantos años en una economía de Segunda, cuando eres un club conceptualmente de Primera, genera cargas muy relevantes.
¿En qué cambia su proyecto si no se consigue el ansiado ascenso?
Hoy no podemos empezar a festejar algo que no ha sucedido como también sería irresponsable empezar a especular con algo que no va a suceder.
¿No es precipitado fijar ese objetivo con el séptimo tope?
No, porque creo que no todo lo que se sueña se logra, pero todos los grandes logros de la humanidad alguien los soñó.
Genera excesiva presión.
Pues aquí estamos. La presión corresponde a la afición y la afición es muy grande y sus sueños y sus anhelos son muy grandes. Tenemos que estar a esa altura. El que no esté aquí para aguantar y sobrevivir a esa presión, tal vez no debería de estar aquí y punto. Entonces, otra vez, el gran problema de la gente no está en llegar a un objetivo, sino está en haber puesto la vara muy baja y llegar y alcanzarlo. La vara es alta, porque hay veintidós clubes buscando el mismo objetivo. Cada uno con sus recursos y situaciones. Y solo tres lo logran. Estamos hablando de un 15% de los participantes que pudieran lograrlo. Queremos ser uno. Tenemos las condiciones, porque la afición, la energía de esa afición, la historia, bien manejadas y transformadas, tienen que convertirse en algo positivo. La condición económica que hemos generado, la condición de infraestructura. El staff que tenemos fuera de la cancha, me refiero a la directiva y toda la gente que colabora aquí. Mi misión es generar las condiciones. En eso me enfoco: que pueda haber dinero, capitalización, para que puedan ser efectivas esas ampliaciones, para que el tope salarial en términos esté en la regla 1 a 1, para tener el plantel que tenemos, que creo que si lo analiza uno a uno es muy bueno. Es un plantel con ese fondo de armario que llaman aquí bastante interesante. Ahora también toca al míster, su equipo y a los jugadores asumir lo que queremos.
Ha destacado la calidad de la plantilla. En cambio, una de las figuras clave en la planificación, como Gerardo García, ha sido destituido cuando no había ni finalizado el mercado. Llamativo.
Usted habla de figuras claves; y yo de trabajo en equipo. Aquí nada de lo que se ha logrado, ni un solo trofeo, ni una sola infraestructura inaugurada, se ha generado por una sola persona. Siempre me llama la atención que buscan encontrar al genio detrás de la lámpara. No hay eso en Orlegi. Por supuesto que Gerardo trabajó con nosotros cuatro años y estamos muy agradecidos con su dedicación y esfuerzo. Primero tres años como director de gestión deportiva del Sporting y uno en el área de scouting. Luego hemos tomado la decisión de darle las gracias por su tiempo para seguir trabajando con el equipo que tenemos.
¿Cómo se va a cubrir ese vacío?
Es que no queda un vacío porque hay un equipo de trabajo que está trabajando. El equipo es mucho más valioso que una sola persona, que ya era valiosa. Entonces es un hub que da servicios a los clubes, de scouting y de contratación. Pero el club tiene la autonomía en la toma de decisiones de qué jugadores llegan. Hay un comité deportivo.
¿En ningún caso se plantea la llegada de un director deportivo?
¿Por qué? ¿Quiere tener a alguien a quien tirarle una flecha? ¿Qué va a pasar con esa persona? ¿Quién es esa persona?
¿No ve necesaria esa figura?
Es que tenemos un presidente muy fuerte, un director de gestión deportiva muy fuerte que tienen currículum, preparación y logros en su espalda. No entiendo a quién está buscando. ¿Quiere buscar a alguien? Ahí tiene a Pepe. ¿Quiere buscar a alguien? Ahí me tiene a mí. Listo. No sé a quién quieren sembrar aquí, pero eso no va a suceder. Se lo vuelvo a repetir: llevo trabajando con Pepe diecinueve años. Lo conozco en las buenas, en las malas y en las medianas. Sé de lo que es capaz y sé del tamaño de compromiso que tiene.
¿Le decepcionó Dubasin?
Al final, creo en la voluntad. Mueve montañas.El aficionado y la afición en general tiene la libertad de asumir y pensar lo que quieran. Tenemos que convivir con eso. No estamos aquí para darle a la afición ni para pedirle. Cuando un jugador tiene la voluntad de salir, y no estar en el lugar donde debe estar, con el nivel de compromiso que se requiere para transformar la situación real de este club… a la fuerza ni los zapatos entran.
Habían prometido que no iba a salir Duba. Aquí no cumplieron.
Hicimos todo lo que estaba a nuestro alcance para retener a Dubasin aquí.
Aunque salga muy por debajo del importe de la cláusula …
Mire, todo lo que está en un contrato es un marco de referencia. ¿Obligaría a alguien a estar donde no quiere estar? Dubasin expresó a Pepe, al míster, a sus compañeros y a mí que no quería estar aquí. Entonces en ese momento las cosas cambian y tenemos que buscar lo mejor para el Sporting.
Eso les deja en una situación de inferioridad. Manda el jugador.
Es la realidad del fútbol actual. Hubo una época del fútbol antiguo donde los clubes tenían el dominio sobre los jugadores. Eso cambió. Esa no es la realidad. Hoy el jugador tiene mucho que decir, y el representante tiene mucho más. ¿Me gusta? Pues no, pero es la realidad.
¿Cuánto ha cambiado la venta de Atlas al Sporting?
La situación actual del Sporting no ha cambiado. Con Atlas hemos logrado una misión que establecimos en el 2019 y que terminamos en el 2026 con un club renovado, rompimos 70 años de sequía de campeonatos, con un bicampeonato, con unas instalaciones maravillosas en su centro deportivo, su centro de formación. Eso nos permite tener la posibilidad de tener mayor enfoque hacia las otras unidades de negocio que tenemos en el grupo y tener una liquidez que nos permite hacer un aumento, una ampliación de capital como la que hemos hecho en el Sporting, en la cual nadie nos ha acompañado, porque hay muchos accionistas y no vemos una respuesta de esos accionistas acompañándonos en las ampliaciones de capital.
¿Habrían estado ustedes abiertos a compartir la ampliación?
Pudieron hacerlo. Los miles de accionistas del Sporting podrían haber acompañado las ampliaciones y lo que han hecho es elegir no hacerlo, con lo cual nosotros hoy tenemos un porcentaje mayor al que originalmente adquirimos.
¿Valoran comprar más clubes en Europa en el corto plazo?
No, no.
¿Han recibido ofertas por el Sporting?
Ninguna y no tenemos intención de vender.
¿Se marcan una fecha de salida?
Es un ciclo de largo plazo. Nosotros vivimos en planes de cinco años, pero eso no quiere decir que tenga un inicio y un final.
¿Compraron el Sporting para sacar rendimiento por el Mundial?
No sé quién ha dicho eso. Cuando compramos Sporting en 2022, era el mes de junio, y se cerraban las posibles inscripciones para poder ser una sede de ese Mundial que termina quedándose España con él. Y lo que hicimos nosotros fue inscribirlo, traerlo a la mesa. La sociedad, tanto en términos de la ciudad y de los empresarios, decidieron que no era una buena cosa que hacer y se acabó. Solo trajimos una oportunidad.
¿Por qué fracasó Asturias 2030?
No sé si fracasó. Simplemente no se generaron las posibles inscripciones porque tal vez hay otra agenda. Listo, no pasa nada. Nuestra responsabilidad es traer oportunidades y generar valor emocional y valor económico a la región. Vamos a seguir trayendo oportunidades. Algunas funcionarán y otras no. Esta no funcionó. Veremos el Mundial por televisión.
¿Qué han hecho mal para obtener hasta ahora estos resultados deportivos?
He hecho y seguramente hemos hecho muchas cosas mal. Hemos cometido muchos errores y probablemente sean más que los aciertos. No tengo la cuenta, pero es muy probable que sí. No siempre que ganas, ganas, ni siempre que pierdes, pierdes.
¿No ha habido muchos cambios de rumbo? En la dirección, en la plantilla y en los entrenadores. Demasiada inestabilidad.
Pues creo que si pudiese ir atrás y haber hecho algo distinto es no ser tan tibios en muchas decisiones estructurales que se debieron haber tomado en el origen. Creo que fuimos permisivos en muchas situaciones que fuimos encontrando y que pudimos haber atendido con más determinación en el origen.
¿En el origen?
Fuimos encontrando cosas. En lugar de ser parte de la solución, nos hicimos parte del problema.
Habla de tibieza cuando hay quien piensa que son tendentes a la confrontación.
Vamos a partir de una base que es muy clara. El Sporting es un equipo de Primera que vive en Segunda. Cada día que el equipo vive en Segunda, siendo de Primera, entonces vas mermando la situación del equipo. Entonces la prisa es una muy mala compañera, pero la tibieza es aún peor. Creo que siempre hay modo, manera y momento. Si me pregunta en dónde creo que nos hemos equivocado, pienso que hemos sido tolerantes en algunas situaciones que merecían tolerancia cero. Esto es un deporte de alto rendimiento. Creo que el nivel de exigencia tiene que ser todos los días. Yo creo que el que trabaja en un equipo de fútbol no puede estar midiendo el tiempo con el reloj. No podemos estar dejando para mañana lo que se puede resolver hoy. Porque lo que sucede afuera de la cancha y lo que sucede dentro de la cancha es de alto rendimiento igualmente. Y a veces el equipo es un reflejo de lo que pasa fuera de la cancha. Tenemos que ser mucho más exigentes. De ahí viene el cambio de dirección. De ahí viene el cambio de la presidencia. Pepe comprende muy bien eso. Y no se trata de ser, como dices usted, agresivos ni frontales. Se trata de ser cero tolerantes hacia lo que debe ser intolerable en una organización que compite en el alto rendimiento.
Da la sensación de que la mayoría de los cambios afectan a figuras que no forman parte de su red de confianza y, en cambio, su red continúa intacta pese a no conseguir año a año los objetivos.
No lo veo así. No sé a qué llama red de confianza. Mire, cuando compra una empresa, y lo dicen mucho en los gobiernos, tiene cien días. Tuvimos cien días. Pero fueron julio, agosto y septiembre y un pedacito de octubre del 22. A partir del 22, todos somos lo mismo. Ustedes hablan mucho, y me causa hasta gracia, de los jugadores Orlegi. ¿Cuáles son los jugadores Orlegi? Los que no funcionan y los que sí funcionan, ¿qué son? ¿Entonces Dubasin es jugador Orlegi? ¿Otero, no es jugador Orlegi? Y los que no funcionaron, esos sí son. Ustedes eligieron empezar a separar eso. Aquí somos el mismo nombre y el mismo apellido. Es Sporting con un apellido que hoy es Orlegi porque es el propietario y es el que pone el dinero atrás. Y que usa los recursos de la mejor manera posible con un mismo propósito. Entonces no hay eso. Lo hubo tal vez al principio. Cien días después, todos somos lo mismo.
¿Gerardo era Orlegi o no era Orlegi?
¿David (Guerra) era Orlegi o no era Orlegi?
Guerra sigue en el club.
¿No fue relevado? Lo tenía el puesto de presidente ejecutivo y ya no lo tengo. Hay muchos que han venido y se han ido. Yo no diferencio. Que yo sepa, no usamos uniformes distintos y la nómina la paga la misma empresa.
¿Ha faltado mano izquierda con la afición en algún momento?
Seguramente. Al final, percepción se vuelve realidad.
Lo digo por el Día del Club.
Cuando llego aquí me explican esta historia. Me pareció que era una historia vieja, porque para mí todos los días son del club. Aquí estamos todos, incluida la afición, para aportar. Y que el club regrese generando dos cosas: valor emocional y valor económico para la región. Me acuerdo haber dicho al principio: «Oye hay que quitar eso». El Día del Club era muy evidente cuando juegan Oviedo y Sporting en la misma división. ¿Qué pasa cuando no? Pues que hay que escoger otro. ¿Y cuáles eran los obvios? No recuerdo, había tres. Pero luego porque el partido anterior lo perdiste o lo empataste, ya no había este Día del Club. Luego porque el partido siguiente alguien estaba de malas o de buenas, ya no fue. ¿Y quién era el único que quedaba? El Dépor. Y si no logra el presupuesto, penalizan en el límite salarial.
El coste social fue más relevante y perjudicial para el club.
Probablemente, porque estuvo mal manejado.
¿Mal manejado por quién?
Porque no tomamos la decisión a tiempo. Cuando llega ese partido, el club venía ya en una espiral negativa en la parte deportiva. Tal vez no entusiasmaba. La cancha había desconectado con la afición. Había un descontento porque se lleva al segundo semestre. ¿Qué hubiese pasado si hubiese sucedido en el primer semestre? Tal vez nada. Fuimos postergando una decisión que nunca debió de haberse postergado. El Día del Club debió ser contra el Racing … Y ya, se hubiera acabado y no pasaba nada. Pero fuiste postergando esa decisión. Y para cuando la tuviste que tomar… Porque lo que sí le puedo decir es que técnicamente no podías no tomarla. Estaba presupuestado.
¿Percibe distancia con parte del tejido social del club? Afición, peñas, administraciones…
Creo que hemos podido hacer un mejor trabajo comunicando y acercándonos. Nos hemos acercado en muchos sentidos. Porque hoy, la Fundación, tal vez no lo comunicamos… Pero lo que hace Ganar Sirviendoes brutal. Tal vez nunca en la historia se había hecho. Pero no vende tanto, entonces no se comunica tanto. Tenemos un club de empresas. Llevamos a no sé cuántos empresarios asturianos, tanto a Estados Unidos como a México. Ustedes fueron a Estados Unidos y luego fueron a México. Tanto a Guadalajara como a Torreón. Hemos hecho muchos intentos y nos hemos quedado cortos. Tan cortos nos hemos quedado que usted hace esta pregunta.
El Área Impulso es otro plan clave dentro de su modelo como palanca de financiación. ¿En qué punto está el proyecto?
El fútbol lleva muchas décadas cambiando. Si piensa en el Celtic, al que conocemos muy bien porque tuvimos muchos años una muy buena asociación con ellos, fue campeón de la Champions y el 100% de los jugadores que fueron campeones con ese Celtic en los años sesenta habían nacido a ocho kilómetros a la redonda del estadio. Creo que todos sabemos que eso hoy es muy poco probable.
¿Y posible?
La competencia ha cambiado y se ha vuelto un tema de una industria que obviamente tiene una gran conexión social y es una de nuestras grandes causas y objetivos, el que siga muy conectado socialmente en las comunidades. Pero, por otro lado, hay que competir en el mundo del entretenimiento y en esa competencia tienes que mejorar tus ingresos. ¿Qué ingresos tiene un club? Tradicionalmente, la televisión, que básicamente tenemos muy poco margen para mejorarla. Bueno, claro, subiendo a Primera mejora y mejora mucho. Tienes sponsors y tienes el ingreso del día de partido de taquilla. Son las tres tradicionales que se puede tener. Entonces, la gran pregunta es cómo generas otros ingresos y este club requiere eso. Lo requiere en su realidad de ser un club de Primera viviendo en Segunda y lo requiere en el momento que esté en Primera porque eso lo que va a hacer es fortalecernos más.
¿Valoran presentar más proyectos económicos para El Molinón?
El polo económico del Molinón tiene sus propias situaciones. Pero el de Mareo… creemos que el turismo deportivo puede generar algo muy importante. Y más hoy, a través de la adquisición que hicimos de una empresa en la zona de Maryland, en Estados Unidos, de Virginia y de Washington D.C., en la que hay 15.000 personas practicando deporte y pagando cantidades muy relevantes para ese deporte. Porque en Estados Unidos es una industria brutal en crecimiento, en desarrollo. Tenemos canchas propias, cerca de 5.000 familias completamente integradas a los distintos planes, y el fútbol tomando cada vez más participación. Yo creo que Asturias tiene mucho que ofrecer y podemos generar una economía que sea buena para Sporting en todos los sentidos. Y para Gijón y Asturias.
¿Qué proyecto para La Marruca?
La Marruca fue una propiedad que se compró en la propiedad anterior, que tiene muchas ventajas y muchos retos también por su propia topografía. Vamos a ver cómo se puede integrar.
¿Tiene alguna idea ya prevista?
Muy esbozada, no podría hablar de algo particular en este momento, pero pienso que hay una vocación de turismo deportivo muy relevante para el norte de España en particular, simplemente por temas de clima.
¿Cuándo se va a llevar a cabo la recompra de Mareo?
Hay un acuerdo con la ciudad para cuando el club llegue a Primera recomprar Mareo. Si subimos, lo compraremos.
¿Cómo es su relación con la alcaldesa Carmen Moriyón?
La he visto en pocas ocasiones, hemos tenido algunas reuniones y creo que al final el Sporting es la unión de todos. Nos toca tener el rol de propietarios, pero la ciudad la representa el gobierno y tenemos que sumar todos para el mismo lado. El Sporting le hace bien a Gijón, le hace bien a toda la población en general alrededor de Gijón y le hace bien a Asturias. Entonces tenemos que trabajar para poder estar alineados y unir la visión de todos en pro de una sola cosa que es un activo muy relevante de Gijón, que es el Sporting.
¿Por su lado hay voluntad de reconducir las relaciones con el Ayuntamiento?
Siempre, pero a ver, no sé si hay que revertirlo, hay que trabajar juntos. No hay ningún interés opuesto. Entonces no veo por qué existe un conflicto. Ni creo que la alcaldesa quiera ser dueña del Sporting ni nosotros queremos ser alcaldes, cada uno tiene su rol. Tenemos que encontrar las cosas que nos unen y trabajar las diferencias que existan en pro de la sociedad.
No hay un conflicto abierto, pero entre bambalinas se desprenden tensiones, como el tema de los costes del mantenimiento del campo, donde no hay acuerdo.
Puede haber diferencias en la forma en la que vemos las cosas, y esas diferencias siempre van a estar ahí, pero las diferencias bien manejadas terminan siendo algo positivo. Estamos siempre abiertos para poder dialogar y para poder trabajar juntos. No tenemos ni siquiera interés político, ni visiones políticas, ni ambiciones políticas, en ningún sentido. Por el contrario, entendemos que nosotros como propiedad del Sporting jugamos un rol muy relevante para la región y estamos más que abiertos para dialogar, trabajar y comunicarnos.
¿Cree que hoy El Molinón es un estadio a la vanguardia?
Es un estadio que se ha ido ajustando a su situación actual y con base a la media de las posibilidades han venido generándose inversiones y remodelaciones que le permiten albergar distintas facetas para una afición tan noble, tan buena y tan grande como la del Sporting. Creo que podría estar mejor. Tenemos que encontrar cómo llegar ahí.
Le ha tocado librar una batalla durísima con la justicia en México, ¿en qué punto se encuentra?
La justicia nos dio la razón y listo, se acabó, es agua bajo el puente.
¿Se ha sentido perseguido?
No, perseguido no, atacado sí, pero esa es parte de la vida. Una cosa es ser perseguido y otra cosa es ser atacado. Nosotros hemos sido parte importante en la historia de muchos cambios estructurales en pro del desarrollo del fútbol y cuando hay cambios seguramente pisas talones e incomodas y hemos sido atacados, pero es parte del show. No hay más.
Durante parte de ese proceso fijó su residencia en Estados Unidos.
Sí, en Washington D.C.
¿A día de hoy reside en Washington?
Vivo parte del tiempo en España, en Washington, en México y mucha parte en un avión.
Fuente: La Nueva España













