«Soy la nieta de la gamba». Pero nunca han sabido el porqué, pero es «el apodo de la abuela de toda la vida». Es lo que sucede cuando el día a día se desarrolla en un lugar especial, en el pueblo, en La Torre, donde todos se conocen, donde solo se habla valenciano y muchas casas tienen uno o dos pisos, donde «ya vivían los abuelos de mi abuela». Ahora, Andrea Meca va de la mano con su infantil, Valeria, para estrenar a la comisión de Hellín-Pere de Lluna -también conocida como Hellín-Giménez y Costa- en el salón de la fama, tras una noche en la que su comisión, precisamente, fue la que en esta ocasión organizó la velada. «Si: es mi falla de siempre y vivimos muy cerquita. He sido secretaria y delegada de redes y allí hago mi vida».
Andrea Meca, apareció en Levante EMV como preseleccionada infantil / RLV

Andrea Meca presidió la imposición del bunyol de brillants a su comision / Falla Hellín
Una futura fiscal
Media vida, porque, mientras tanto, se prepara para la profesional. «Estoy preparando las oposiciones para sder fiscal. Empecé a estudiar Derecho, que es lo que quería desde el principio y que es una carrera con muchas salidas. Mi primo es fiscal y fue a partir de lo que me contaba y lo que preguntaba que me decanté por ese lado«. Preparar una oposición significa hincar codos todos los días, salvo el fin de semana porque «aprovecho para trabajar en la perfumería de El Corte Inglés». La carrera la cursó en Castellón, algo que le obligó durante un par de años a hacer vida fuera de su zona de confort «pero otros dos años ya lo hice yendo y viniendo en tren cada día».

Andrea Meca, en la Procesión de la Virgen / Moisés Domínguez

Andrea Meca y Valeria hicieron doblete en la preseleccion y con el mismo numero / Falla Hellín
Alegría tras la reconstrucción
En la cuestión fallera, para Andrea es el regreso al camino, porque «fui fallera mayor infantil en 2011 y luego estuve preseleccionada». Ahora vuelve y lo hizo luciendo el número 11 de candidata, a ver si es un buen presagio. «Para la falla sería toda una alegría», ahora que ya están recompuestos sin perder la memoria. «¿Mi dana? Fue como la de muchos vecinos. No tuvimos pérdidas personales, pero sí materiales. Imagínate entrar, por ejemplo, en la casa familiar donde viven mis tíos y ver que donde has crecido no queda nada, es muy duro». Y luego, «en el casal», donde se vieron las míticas imágenes limpando el estandarte. «Pero hemos podido levantarnos«. Ahora, además de levantarse, en el Roig Arena tienen la oportunidad de dar un salto y bien grande.














