Francisco López Pérez vive en el municipio sevillano de Camas (Andalucía), tiene 61 años y lleva desaparecido más de siete meses, en concreto desde el pasado 7 de febrero. Aquel día, el hombre, conocido por sus seres queridos como ‘Kisko’, fue rescatado por agentes de la Policía Nacional en el río Guadalquivir, a su paso por la localidad sevillana, donde había caído tras despistarse en las inmediaciones. ‘Kisko’ quedó atrapado en el agua en medio de una fuerte crecida del caudal provocado por las intensas lluvias que cayeron aquellos días y necesitó ayuda para lograr salir.
Posteriormente, Francisco fue ingresado en el Hospital Virgen del Rocío de Sevilla. Recibió el alta horas después, ese mismo día, con un diagnóstico de «desorientación e hipotermia» y abandonó el centro sanitario «solo». Esa es la última vez que se vio al hombre. Las cámaras del hospital «no han aportado información relevante» sobre su posible paradero, según explica su sobrina Vanesa López al canal de investigación y sucesos de Prensa Ibérica.
La mujer interpuso una denuncia por la desaparición de su tío, a la que ha accedido este medio, en cuanto conoció lo ocurrido
Operario en una fundidora
«Alegre, familiar y trabajador», así define Vanesa a su tío ‘Kisko’. Comenzó a trabajar desde joven como «operario en una fábrica de fundición de metales y otros materiales» en la capital andaluza. «Se levantaba a las cuatro de la madrugada y se acostaba súper pronto. Dedicaba su vida exclusivamente a la fundidora, era una persona muy entregada», cuenta la mujer.
Sin embargo, «su vida cambió por completo» con el fallecimiento de sus dos padres. Primero su padre, en 2001, por un infarto con 73 años, y luego su madre, en 2008, con 81 años. Francisco «ha vivido toda la vida con ellos», e incluso tras su pérdida seguía residiendo solo en el mismo hogar. «Todo el mundo sabe que, para ‘Kisko’, sus padres eran personas muy importantes en su vida«, señala Vanesa.
«Dejó el trabajo»
El duelo por la pérdida de ambos familiares llevó a Francisco a comenzar a «beber cerveza sin control, relacionarse con malos círculos de personas y trasnochar continuamente», lamenta su sobrina. Al poco tiempo, «dejó el trabajo» en el que llevaba toda su vida debido a su «incapacidad».
«Cuando falleció su madre, se perdió como persona. Descuidó por completo su aspecto, y cada vez era más habitual verlo por la calle, donde era fácil confundirlo con un vagabundo. La bebida terminó por desorientarlo por completo. Estuvo en un centro de desintoxicación dos años pero volvió a recaer», explica Vanesa.
Medicamentos y cerveza
Meses antes de su desaparición, «su estado fue a peor» y comenzó a tener episodios en los que «se ausentaba sin dar noticias a su familia». En una ocasión, tras desaparecer una semana, la policía le encontró en casa de un «amigo» en «muy malas condiciones», tras haber combinado «medicamentos con cerveza».
Desde el pasado siete de febrero, cuando el desaparecido fue visto por última vez en el hospital, «no se han vuelto a tener noticias» de Francisco. Además, la familia asegura a este medio que llevan «tres meses sin recibir ninguna actualización de la policía sobre su desaparición». ‘Kisko’ no tiene coche, ni tampoco familiares o amigos fuera del municipio de Camas o de la provincia de Sevilla. Por eso, ruegan, desesperadamente, colaboración ciudadana: «Ante la falta de información de mi tío, presentaremos un escrito en la Policía y otro en la Fiscalía para que nos expliquen qué es lo que están haciendo para encontrarle», concluye su sobrina Vanesa.
Fuente: El Periódico












