El Parque de la Fábrica del Gas muestra dos caras según la hora del día. Durante la jornada, vecinos, familias y comercios comparten un espacio que describen como tranquilo y sin especiales problemas de seguridad. La situación cambia, según varios residentes, cuando cae la noche. Grupos de jóvenes que se reúnen para beber, gritos, discusiones y algunos episodios de vandalismo han generado inquietud entre quienes viven en los alrededores. El último episodio conocido, el arrancamiento de dos árboles ornamentales de sus alcorques durante la noche, ha vuelto a poner el foco sobre el parque.
Jorge García, vecino de la zona, distingue claramente entre el día y la noche. «De día está más tranquilo», explica. Los problemas, según relata, se concentran especialmente de madrugada y durante los meses de verano. «En el verano, por aquí a las cuatro o cinco de la mañana, se ponen ahí a beber, a armar follones y a hacer ruido«, cuenta. El vecino recuerda además que los columpios del parque tuvieron que ser reparados después de sufrir daños. García asegura que la Policía acude cuando se solicita y que también se nota su presencia habitual en el entorno. «Cuando se llama siempre vienen», afirma. El problema, añade, es que los agentes no pueden estar permanentemente en todos los puntos. «Es imposible estar en todos los lados», resume.
Gritos y discusiones durante la madrugada
La percepción de Paula Rodríguez, otra vecina del entorno, es similar en cuanto a las molestias nocturnas, aunque asegura no haber presenciado directamente destrozos. «Hay follón muchas veces«, explica. Desde su vivienda escucha con frecuencia gritos durante la noche. «Hay veces que hay discusiones«, relata. La vecina reconoce que no siempre puede saber qué está ocurriendo o quiénes son las personas que participan en ellas, pero la situación llega a generar inquietud cuando se produce de madrugada. «Hay veces que sí que los oigo gritar y digo: bueno, igual había que llamar a la policía«, explica.
Los dos árboles ornamentales que arrancaron de sus alcorques. / LNE
También señala que en ocasiones se encuentra grupos consumiendo alcohol en el entorno del parque. La vecina considera que la preocupación tiene más que ver con el ambiente nocturno que con haber sufrido directamente algún incidente o acto vandálico. Durante el día, asegura Rodríguez, la situación es diferente y el parque mantiene su uso habitual por parte de las familias.
La visión de los establecimientos de la zona es mucho más tranquila. Ana Julián, comerciante de una tienda de ropa de la calle Ezcurdia, asegura que en los dos años que lleva trabajando allí nunca ha sufrido ningún incidente. «Yo a nivel de comercio no noto nada«, explica. Como mucho, señala, alguna vez se han encontrado alguna botella junto al escaparate, pero sin que ello haya supuesto un problema de seguridad. Julián también destaca la presencia policial en el entorno. «Veo mucha Policía Local y Nacional«, afirma, y asegura que ve pasar los vehículos «cada poco». Su experiencia es que el entorno es seguro tanto para el comercio como a título personal.
Una empleada de una tienda de zapatos próxima coincide con esa percepción. El establecimiento lleva casi medio siglo en la zona y tampoco ha tenido constancia de problemas de seguridad. «Por las mañanas está tranquilo», explica. La trabajadora asegura que incluso la Policía realiza algunas rondas por el entorno y que ella no ha sentido inseguridad. Su valoración de la zona es contundente: «Por mí, tranquilísima».
Una preocupación ligada a la noche
También el camarero de un bar situado en el propio parque, Liber Castaño, asegura no haber observado problemas destacables durante el año que lleva trabajando allí. «Nunca he visto nada de vandalismo«, explica. Tampoco considera que exista una situación de especial inseguridad.
Las diferencias entre las percepciones parecen concentrarse, por tanto, en el horario. Los comerciantes, que desarrollan principalmente su actividad durante el día, describen un entorno tranquilo y con presencia policial. Los vecinos que permanecen en sus viviendas durante la noche sí perciben molestias vinculadas al ruido y a los grupos que se reúnen para beber.
Para García, además, el problema no está necesariamente en todas las personas que utilizan el parque durante la noche. Recuerda que también hay personas sin techo que habían dormido en la zona y cuya presencia, asegura, no le generaba especial preocupación. «Estábamos más tranquilos con los que estaban sin techo que este verano con los chavales«, afirma. La cuestión, según explica, es el comportamiento de algunos grupos cuando consumen alcohol. Más que agresiones o enfrentamientos directos, habla de ruido y de una sensación de inquietud que aumenta cuando se encuentran en la calle personas jóvenes o grupos que han bebido.
Los vecinos consultados no reclaman una ausencia total de vigilancia policial. De hecho, reconocen que los agentes acuden cuando se les requiere y que su presencia se percibe en el entorno. «Sobre todo cuando hay presencia de la Municipal, se nota mucho«, apunta García. La petición se centra más en prevenir los episodios que se producen durante determinadas horas de la noche. El reciente arrancamiento de los dos árboles ha servido para volver a poner sobre la mesa una preocupación que algunos residentes ya venían trasladando por los daños en el mobiliario y los episodios de ruido.
Suscríbete para seguir leyendo












