Braulio Vázquez aterriza esta semana como nuevo director deportivo del Valencia CF. Será su segunda etapa, una oportunidad que llevaba años esperando y que ha llegado después de nueve cursos en Osasuna. En Pamplona recibió desde el principio un gran poder de decisión, algo que no tendrá en el club de Mestalla. Pero el peso del escudo puede ayudarle a la hora de convencer a jugadores para decantarse por su nuevo proyecto. Eso sí, en ventanas de fichajes previas fue capaz de levantarle varios objetivos a clubes como el propio Valencia CF y llevárselos a El Sadar. Por algo será.
La forma de trabajar de Braulio tiene varias bases. Una de ellas es su conocimiento del mundo del fútbol, tanto nacional como internacional, sin descartar un fichaje de LaLiga Hypermotion, donde sabe que hay potencial a precio más asequible. El gallego es un hombre de contactos y para él son (casi) todo puertas calientes. Un hombre trabajador que acude a reuniones lejanas para convencer a un jugador o representante en persona. Insistente en el contacto constante con sus objetivos para tratar de asegurárselos antes que sus rivales.
Braulio es consciente de la economía de guerra en la que se encuentra el Valencia CF de Meriton desde que Peter Lim decidió cerrar el grifo. Ahora tendrá un presupuesto superior al que tenía en Osasuna, pero no mucho mayor. Cierto que cuando se termine el Nou Mestalla, se presupone un aumento importante de ingresos que repercutirá positivamente en el presupuesto para fichajes. Siempre que el equipo se mantenga en LaLiga, claro.
Víctor Muñoz, en un partido con Osasuna. / EFE
Siempre un ojo en Hypermotion… y en otras canteras
En cualquier caso, el nuevo director deportivo llega en un proyecto a medio-largo plazo. No es un parche. Braulio trabaja con vistas al futuro y muestra de ello la tenemos en la lista de fichajes que suele realizar, en su perfil. Le gusta mostrar interés por jóvenes jugadores antes de que peguen un salto que les haga inalcanzables. Para muestra reciente, la incorporación de Víctor Muñoz. El atacante del Real Madrid Castilla llegó por cerca de 5 kilos, quedándose con el 50% de sus derechos y traspasándolo al Liverpool por 40 un año después. El curso pasado lo intentó también con Gonzalo, pero su brutal Mundial de Clubes dio al traste con la operación. Este verano Arbeloa evitó que César Palacios vistiera la camiseta rojilla que capitaneó su padre. Se trata de un perfil claro.
Respecto a los jugadores que ficha de clubes de Segunda para revalorizarlos después hay nombres recientes como Boyomo, Abel Bretones, Dubasin o Yeboah. Le gusta apurar las cesiones de jóvenes a los que les asegura minutos, cumpliendo su palabra y demostrando a sus equipos de origen que es de fiar. El ahora levantinista Manu Sánchez es un claro ejemplo, pero hay otros como el bético Abde, Bryan Zaragoza o Javi Galán.

Bryan Zaragoza celebrando un gol con Osasuna / EFE
Braulio Vázquez rara vez hace un contrato simple. Parece que disfruta añadiendo cláusulas beneficiosas para todas las partes con tal de contentar a los implicados en el acuerdo. Hay que cerrarlo como sea. El caso de Raúl Moro y el Ajax es un ejemplo práctico, ya que el extremo fichó por Osasuna dejando un porcentaje de derechos en el Ajax que cada año disminuye en beneficios de los de El Sadar.
Experto en jugadores libres
El director deportivo planea todas las ventanas de fichajes con meses de margen. Es una clara diferencia con lo que se ha visto últimamente en el Valencia CF. Más allá de revalorizar jugadores jóvenes, trata de completar las plantillas con jugadores veteranos que no tengan mucha necesidad de aclimatación y que lleguen como agentes libres. Hay hombres que firman en pleno verano al verse sin equipo y otros que llegan a un acuerdo meses antes de terminar su vinculación anterior. No hay curso en el que no incorpore varios con esta fórmula. En tiempos de recursos limitados, no hay mejor opción que esta.

Lizancos, celebrando un gol con sus compañeros / LaLiga
¿Y qué pasa con el fichaje Lizancos?
Meriton frenó en un par de ocasiones el fichaje de Lizancos. El lateral derecho del Burgos se lesionó nada más arrancar la temporada, lo que dificultó su incorporación a Osasuna. La lesión de Rosier y la salida de Iker Benito dejaron al canterano Arguibide como única opción para el carril derecho. Braulio tuvo unas intensas negociaciones por el joven lateral, que quería fichar por el cuadro de Ramis, pero su club pidió más dinero. Las negociaciones se retomaron en pleno mes de agosto, pero sorprendentemente se congelaron en la recta final cuando todo parecía más cerca que nunca. ¿Será uno de sus primeros objetivos para la temporada que viene en el Valencia CF?













